buscandodetodo
Poeta recién llegado
I
Una bandada de pájaros en formación lineal, cual orden y disciplina de lo alto, bajan desde el cielo hasta un pequeño altar con una Biblia abierta y un plumón para resaltar la necesidad de las letras. Vestido con una túnica blanca y un manto azul mantiene sus ojos cerrados, pues se abstiene de mirar como los demás poetas por dedicarse a la oración. El paisaje frondoso está lleno de hojas de colores diluidos y translúcidos, predominando el azul, verde y violeta con toques de amarillo y naranja. Los pétalos guardan el perfume para liberarse en la quema del incienso y hay reflejos de movimientos y dinamismos del cielo en el agua.
II
Como lampara encendida en pleno día
era yo como poeta, una diminuta lámpara
apagada por el sol de sitios comunes,
pero quiso un día
un astro en el firmamento de las musas,
un arcangel quizás, suspender en éxtasis
cual líneas vertebradoras mis escasas letras.
Y mis versos cual guitarra que llorando
se desahoga en las manos que la toca,
no logran calmarla.
Mis escasas letras se yerguen ahora
cual columnas de un templo.
Un sacerdote y un poeta requieren de un templo
para revelar verdades ocultas a ojos vulgares
después de recibirlas de onerosas entidades.
¡Oh Dios! Quiero ser digno portavoz
de las sendas de tu salvación.
En el altar cristalizante de mi apostolado corazón
-en pos del humano anhelo
de sentir la sublime y amorosa caricia de lo eterno-
ofrezco mis versos cual sacrificios de amor
para revelar verdades dignas de culto.
Una bandada de pájaros en formación lineal, cual orden y disciplina de lo alto, bajan desde el cielo hasta un pequeño altar con una Biblia abierta y un plumón para resaltar la necesidad de las letras. Vestido con una túnica blanca y un manto azul mantiene sus ojos cerrados, pues se abstiene de mirar como los demás poetas por dedicarse a la oración. El paisaje frondoso está lleno de hojas de colores diluidos y translúcidos, predominando el azul, verde y violeta con toques de amarillo y naranja. Los pétalos guardan el perfume para liberarse en la quema del incienso y hay reflejos de movimientos y dinamismos del cielo en el agua.
II
Como lampara encendida en pleno día
era yo como poeta, una diminuta lámpara
apagada por el sol de sitios comunes,
pero quiso un día
un astro en el firmamento de las musas,
un arcangel quizás, suspender en éxtasis
cual líneas vertebradoras mis escasas letras.
Y mis versos cual guitarra que llorando
se desahoga en las manos que la toca,
no logran calmarla.
Mis escasas letras se yerguen ahora
cual columnas de un templo.
Un sacerdote y un poeta requieren de un templo
para revelar verdades ocultas a ojos vulgares
después de recibirlas de onerosas entidades.
¡Oh Dios! Quiero ser digno portavoz
de las sendas de tu salvación.
En el altar cristalizante de mi apostolado corazón
-en pos del humano anhelo
de sentir la sublime y amorosa caricia de lo eterno-
ofrezco mis versos cual sacrificios de amor
para revelar verdades dignas de culto.