Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
He tocado tantas veces a esta puerta
tan cerrada,
que ya no tenía fuerza en mis puños
ya no tenía voz en mi garganta ni
deseos de abrir mis labios.
Al intentar abrir tu alma y ver como amas,
dejé dispersar en tus ideas las mías, dejé
escapar mis temores, dejé ver mis desvaríos.
Al abrir mis inquietudes desnudé mis intenciones
quizás muy mías, quizás muy tuyas.
tal vez ni tuyas ni mías.
Al intentar tocar tu puerta solté tu inocencia
ruboricé tu piel estremecí las ideas conjugándolas
con las mías.
Al intentar tocar tu puerta dejé a un lado mis
prejuicios, mis creencias y por qué no, quise
perder mi inocencia con sólo tocar tu puerta
tan cerrada,
que ya no tenía fuerza en mis puños
ya no tenía voz en mi garganta ni
deseos de abrir mis labios.
Al intentar abrir tu alma y ver como amas,
dejé dispersar en tus ideas las mías, dejé
escapar mis temores, dejé ver mis desvaríos.
Al abrir mis inquietudes desnudé mis intenciones
quizás muy mías, quizás muy tuyas.
tal vez ni tuyas ni mías.
Al intentar tocar tu puerta solté tu inocencia
ruboricé tu piel estremecí las ideas conjugándolas
con las mías.
Al intentar tocar tu puerta dejé a un lado mis
prejuicios, mis creencias y por qué no, quise
perder mi inocencia con sólo tocar tu puerta