danie
solo un pensamiento...
Una golondrina no hace la primavera
ni tampoco un ruiseñor
menos esos copetudos y arrogantes
altaneros como un picaflor
esos deseos volátiles
de sangre nevada
y fiebre ardiente
hacen un alboroto del lodo
de la tierra y del barro
de los restos de un pantano
en la mudes de un corazón
un beso en la mejilla
y unos ojitos dulces de un vago te quiero
no hacen al amor
una zalamería de la luna veraniega
una sola noche de fervor
no significa que realmente te quieran
así son los ruiseñores del lodo
son como una ilusión transitoria
hasta incluso precaria y fugitiva
del claustro de la excitación
siempre resbalando con sus alas
sobre las nubes y sus oteros
con las crestas enceradas
son dioses de un vuelo
sin altura ni precisión
se estrellan en las videncias de un cuerpo
en los ojos claros
para traer la ridícula sombra muerta
y su recuerdo de las lápidas de una voz
una voz del ayer repiqueteando en el sexo
y descontrolando a la razón
/ con sus cantos sacros que recorren la memoria
sin su farola ni guardabarros protector
yo los llamo ruiseñores del lodo
/ los llamo como deben ser
simples quimeras sin gloria
de planeos reumáticos
de plumones bruñidos y acicalados
por el egocéntrico y nocherniego rostro del amor
vanidosos como Cupido
/ torpes y toscas aves que no saben romper un cascarón
que no saben ser señores de un cielo
ni emigrar en invierno
sólo saben revolotear sobre el fango
con sus sueños altivos
de un madrigal sin ritmo ni pasión
ni tampoco un ruiseñor
menos esos copetudos y arrogantes
altaneros como un picaflor
esos deseos volátiles
de sangre nevada
y fiebre ardiente
hacen un alboroto del lodo
de la tierra y del barro
de los restos de un pantano
en la mudes de un corazón
un beso en la mejilla
y unos ojitos dulces de un vago te quiero
no hacen al amor
una zalamería de la luna veraniega
una sola noche de fervor
no significa que realmente te quieran
así son los ruiseñores del lodo
son como una ilusión transitoria
hasta incluso precaria y fugitiva
del claustro de la excitación
siempre resbalando con sus alas
sobre las nubes y sus oteros
con las crestas enceradas
son dioses de un vuelo
sin altura ni precisión
se estrellan en las videncias de un cuerpo
en los ojos claros
para traer la ridícula sombra muerta
y su recuerdo de las lápidas de una voz
una voz del ayer repiqueteando en el sexo
y descontrolando a la razón
/ con sus cantos sacros que recorren la memoria
sin su farola ni guardabarros protector
yo los llamo ruiseñores del lodo
/ los llamo como deben ser
simples quimeras sin gloria
de planeos reumáticos
de plumones bruñidos y acicalados
por el egocéntrico y nocherniego rostro del amor
vanidosos como Cupido
/ torpes y toscas aves que no saben romper un cascarón
que no saben ser señores de un cielo
ni emigrar en invierno
sólo saben revolotear sobre el fango
con sus sueños altivos
de un madrigal sin ritmo ni pasión
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