Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ruinas que respiran,
como templos despojados
del eco de su dios,
arrastramos la culpa
que no nos pertenece,
caminos de espejismos intactos,
promesas sepultadas en cenizas,
arquitectos del error,
y víctimas de nuestra propia voz,
una última brisa nos concede,
ese horizonte que conoce,
más la espera,
que el fulgor del miedo,
escribe un pacto inevitable,
donde la herida misma
se convierte,
en primera revelación,
somos testigos del vacío,
cuando en el silencio,
aceptamos continuar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
como templos despojados
del eco de su dios,
arrastramos la culpa
que no nos pertenece,
caminos de espejismos intactos,
promesas sepultadas en cenizas,
arquitectos del error,
y víctimas de nuestra propia voz,
una última brisa nos concede,
ese horizonte que conoce,
más la espera,
que el fulgor del miedo,
escribe un pacto inevitable,
donde la herida misma
se convierte,
en primera revelación,
somos testigos del vacío,
cuando en el silencio,
aceptamos continuar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados