BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se me pudren los anillos en los dedos
de tanto pretender y no quererlos, cadáver
exiguo, mentecato en la podredumbre del pantano.
Mefistofélico planteamiento, ruina del ser,
efímera luz vespertina, acechando expectante:
mi cuerpo o tu cuerpo, devorados en las olas
del universo. Y una canción agorera que triunfa
en las pistas de baile. Un himno diría yo,
de lo que queda y no blasfema, de lo que causa
y no protege. Se me pudren los anillos en los dedos.
De tanta ira con rabia, y de tanto fútil esqueleto-.
©
de tanto pretender y no quererlos, cadáver
exiguo, mentecato en la podredumbre del pantano.
Mefistofélico planteamiento, ruina del ser,
efímera luz vespertina, acechando expectante:
mi cuerpo o tu cuerpo, devorados en las olas
del universo. Y una canción agorera que triunfa
en las pistas de baile. Un himno diría yo,
de lo que queda y no blasfema, de lo que causa
y no protege. Se me pudren los anillos en los dedos.
De tanta ira con rabia, y de tanto fútil esqueleto-.
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