[center:ba930d68e8]
Sonaba estrepitosa melodía del silencio,
volaba la mirada en el umbroso cielo,
caminaban recuerdos quietos,
sometían difusas sombras entre niebla
que ocultaban yertos suelos.
Era quietud insoportable,
era oscuridad inacabable,
la vida pensativa que asesinaba el tiempo.
Insensata soledad blindada,
cercaba el ojo dilatado
y tapaba el oído ensordecido,
aguaba la boca amarga
azotando la cordura escasa.
Silenciaba la pluma oscurecida,
no quedaban letras en sangre que contar,
ni que llorar.
Los tictac escasos de la eternidad,
atormentaban en atisbos de violencia
y una daga oxidada enamoraba,
trémulas entrañas del suicidio.
Todo negro, profundo, pulcro,
una negrura cegadora sin estrellas,
oscuridad virgen, sombra interminable.
Pero en un quebrar de tiempo,
se partió la penumbra rutinaria,
con un as de luz tenue
que irrumpió sobre el ébano del cielo,
corrompiendo tinieblas,
desvirgando sombras inmaculadas..
Fue la primera, la única, la ultima
lagrima nacida en la infinidad,
brotada en la intimidad de la nada.
Estrella eterna que apuñaló el cielo,
abriendo un ojo de diamante,
atestiguando la mortuoria danza,
aquel festín de la parca.
Ilumino desde su abismo
el brillar de la sangre,
que esparció los suelos escarlata
y mostró tardía su luz a la suicida vista,
mientras caía ahogado en sangre,
ahogado de silencio,
matando la triste injusticia de su vida,
firmando bermejo su paso a la mortandad,
sosteniendo firme el acero en su fría mano..
Pero llevando en su esencia,
el recuerdo único del fulgir de aquella perla,
borrándose del tiempo, eternizando en el olvido...
Que sentido tiene la eternidad sin algo que añorar[/center:ba930d68e8]
Sonaba estrepitosa melodía del silencio,
volaba la mirada en el umbroso cielo,
caminaban recuerdos quietos,
sometían difusas sombras entre niebla
que ocultaban yertos suelos.
Era quietud insoportable,
era oscuridad inacabable,
la vida pensativa que asesinaba el tiempo.
Insensata soledad blindada,
cercaba el ojo dilatado
y tapaba el oído ensordecido,
aguaba la boca amarga
azotando la cordura escasa.
Silenciaba la pluma oscurecida,
no quedaban letras en sangre que contar,
ni que llorar.
Los tictac escasos de la eternidad,
atormentaban en atisbos de violencia
y una daga oxidada enamoraba,
trémulas entrañas del suicidio.
Todo negro, profundo, pulcro,
una negrura cegadora sin estrellas,
oscuridad virgen, sombra interminable.
Pero en un quebrar de tiempo,
se partió la penumbra rutinaria,
con un as de luz tenue
que irrumpió sobre el ébano del cielo,
corrompiendo tinieblas,
desvirgando sombras inmaculadas..
Fue la primera, la única, la ultima
lagrima nacida en la infinidad,
brotada en la intimidad de la nada.
Estrella eterna que apuñaló el cielo,
abriendo un ojo de diamante,
atestiguando la mortuoria danza,
aquel festín de la parca.
Ilumino desde su abismo
el brillar de la sangre,
que esparció los suelos escarlata
y mostró tardía su luz a la suicida vista,
mientras caía ahogado en sangre,
ahogado de silencio,
matando la triste injusticia de su vida,
firmando bermejo su paso a la mortandad,
sosteniendo firme el acero en su fría mano..
Pero llevando en su esencia,
el recuerdo único del fulgir de aquella perla,
borrándose del tiempo, eternizando en el olvido...
Que sentido tiene la eternidad sin algo que añorar[/center:ba930d68e8]