Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rossana dulce, Rossana altiva
de entre las musas quieres ser diva
pero no hallas palabra cierta
para escribir la descubierta
pasión que llueve de tu poesía.
Y aunque te adorne fiel osadía
de pretenderte culta y serena
todos sabemos lo que se quema
en tus adentros: odio y rencor.
Y es que muy pronto del desamor
tú fuiste presa, sierva y esclava
-y la inocencia todo lo agrava-
de tantos hombres, de tanto llanto,
de tanta angustia, de tanto espanto.
De tanta saña fuiste embestida
que a nada bueno sabe la vida.
Rossana tierna, Rossana esquiva
brava y serena, mansa y furtiva.
de entre las musas quieres ser diva
pero no hallas palabra cierta
para escribir la descubierta
pasión que llueve de tu poesía.
Y aunque te adorne fiel osadía
de pretenderte culta y serena
todos sabemos lo que se quema
en tus adentros: odio y rencor.
Y es que muy pronto del desamor
tú fuiste presa, sierva y esclava
-y la inocencia todo lo agrava-
de tantos hombres, de tanto llanto,
de tanta angustia, de tanto espanto.
De tanta saña fuiste embestida
que a nada bueno sabe la vida.
Rossana tierna, Rossana esquiva
brava y serena, mansa y furtiva.