ROSAS DE PIEDRA
Deja el aliento nocturno su vigilia y su silencio
Duermen las rosas de pìedra
En el alambique del tiempo curvan sus pétalos
Adelgazados en su envés por las sonrisas de los niños
No son sólo el tiempo y sus meteoros quienes
tallan en la noche los olimpos y las bellezas ocultas
Generosas las golondrinas de la tarde
acucian a las fuentes y a los glaciares
para exponer ante los ojos sin luz de los hombres
los tesoros que entierran los niños en las playas.
Cada gusano enamorado de su larva
cada mariposa en busca de un color
cada nube desorientada por el viento
cada latido de mi corazón perdido
en un pútrido arrabal.
Todos ocultan un tesoro y un secreto
Alinead bien las miradas para descubrir
en cada uno
deslumbrantes arcoiris
con los que rellenar vuestros caleidoscopios.
Oh aquellos vidrios opacos
residuos incandescentes de las músicas antiguas
Oh los velos que celaban
los cuerpos de las marmóreas afroditas
Oh las etéreas canciones
derribadas con estruendo por veloces aeroplanos
Oh tiempos que fueron hogueras
de las brasas actuales
Oh los ojos sin luz
los labios sin color
los cabellos color de fuego
frías llamas para atar
al tibio amante…
¿Y aquellas rosas de piedra
que guardaban en sus cóncavos pétalos
irisados elixires
aromas de doncellas núbiles
amalgamas de céfiros y urogallos?
Dejemoslas reposar su sueño
mientras el atardecer canta su poesía eterna .
Deja el aliento nocturno su vigilia y su silencio
Duermen las rosas de pìedra
En el alambique del tiempo curvan sus pétalos
Adelgazados en su envés por las sonrisas de los niños
No son sólo el tiempo y sus meteoros quienes
tallan en la noche los olimpos y las bellezas ocultas
Generosas las golondrinas de la tarde
acucian a las fuentes y a los glaciares
para exponer ante los ojos sin luz de los hombres
los tesoros que entierran los niños en las playas.
Cada gusano enamorado de su larva
cada mariposa en busca de un color
cada nube desorientada por el viento
cada latido de mi corazón perdido
en un pútrido arrabal.
Todos ocultan un tesoro y un secreto
Alinead bien las miradas para descubrir
en cada uno
deslumbrantes arcoiris
con los que rellenar vuestros caleidoscopios.
Oh aquellos vidrios opacos
residuos incandescentes de las músicas antiguas
Oh los velos que celaban
los cuerpos de las marmóreas afroditas
Oh las etéreas canciones
derribadas con estruendo por veloces aeroplanos
Oh tiempos que fueron hogueras
de las brasas actuales
Oh los ojos sin luz
los labios sin color
los cabellos color de fuego
frías llamas para atar
al tibio amante…
¿Y aquellas rosas de piedra
que guardaban en sus cóncavos pétalos
irisados elixires
aromas de doncellas núbiles
amalgamas de céfiros y urogallos?
Dejemoslas reposar su sueño
mientras el atardecer canta su poesía eterna .
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