danie
solo un pensamiento...
Debajo de las sábanas:
las pieles entretejidas con brizna de noche,
los cuerpos de trébol
con sus cuatro pétalos desflorados,
las manos rozando los principios y los finales,
los trémulos deseos que desvisten la alcoba del ropaje,
las orgías de las bocas,
las lenguas hurgando oscuridades
y buscando prostituir al plenilunio
y los astros del parquet.
Debajo de las almohadas:
las dudas del ayer sepultadas
y los soles del mañana emergiendo
con rayos de luz que desvelan las cortinas.
Los sueños cosechados en medio
de un Oasis de anatomías,
sobre la chapitel de los labios
y las enzimas de ombligos y pezones
con los bálsamos de rímel y rush.
Dentro de la habitación,
los huesos palpitantes
y los pulmones jadeantes de un crepúsculo
que colapsa en su vigilia,
frente a una pintura labrada
con el rocío de las esquinas
y su asonante gotera
del néctar de un sarmiento
que cae en la fiebre de los corazones.
Sobre el catre,
se asoman para fotografiar a las cumbres de Leda
y su ritual de plumas de cisne de un cielo.
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