Francisco Alpuín
Poeta recién llegado
Les contaré en mi poesía
una historia chiquitita;
si,muy pequeña y hermosa
y fuimos protagonistas,
junto a un recipiente de agua,
una abeja y mi hermanita.
Procurando una porción
de aquel agua fresca y limpia
detuvo la abeja el vuelo
posando sobre la orilla,
donde pronto naufragó,
pienso que...por distraida.
En su afan de liberarse,
frenética se debatía
en ágiles contorsiones
que aumentaban su fatiga
y los torpes aleteos
solo ayudaban a hundirla.
Al cesar sus movimientos
advertí que moriría.
E introduciendo mi mano
en su prisión fría y líquida,
la eleve sobre la palma
con amor y valentia.
Tan dulce era mi emoción...
y mi acción,era tan linda!
Cual si estuviera soñando
apenas si percibía
la exclamación de mi hermana:
¡¡No la toques que te pica!!
Pero yo le respondí
que eso no sucedería;
no podía ser tan mala
aquella humilde abejita
aguijoneando la mano
que le salvara la vida.
El agua aún atenuaba
su nerviosismo y su prisa,
y con las patas traseras
fue alisando sus alitas...
luego,empezo a caminar
produciéndome cosquillas.
Con menos dificultad
poquito a poco ascendía,
a través de mi pulgar,
y cuando estuvo en la cima
hizo un giro y me miró,
supongo que agradecida.
Por un bello sentimiento
se humedeció mi sonrrisa...
y ella,agitando sus alas,
prolongó la despedida...
luego,sin bajar mi brazo,
la vi elevarse en la brisa.
....................................
Junto al camino a mi escuela
hay un viejo coronilla,
y en su tronco,una colmena,
a los que todos esquivan.
Yo no les tengo temor,
siempre les paso cerquita,
y sé que me reconocen
cuando les digo -buen día-
quizás les contó esta historia
su hermanita distraída.
una historia chiquitita;
si,muy pequeña y hermosa
y fuimos protagonistas,
junto a un recipiente de agua,
una abeja y mi hermanita.
Procurando una porción
de aquel agua fresca y limpia
detuvo la abeja el vuelo
posando sobre la orilla,
donde pronto naufragó,
pienso que...por distraida.
En su afan de liberarse,
frenética se debatía
en ágiles contorsiones
que aumentaban su fatiga
y los torpes aleteos
solo ayudaban a hundirla.
Al cesar sus movimientos
advertí que moriría.
E introduciendo mi mano
en su prisión fría y líquida,
la eleve sobre la palma
con amor y valentia.
Tan dulce era mi emoción...
y mi acción,era tan linda!
Cual si estuviera soñando
apenas si percibía
la exclamación de mi hermana:
¡¡No la toques que te pica!!
Pero yo le respondí
que eso no sucedería;
no podía ser tan mala
aquella humilde abejita
aguijoneando la mano
que le salvara la vida.
El agua aún atenuaba
su nerviosismo y su prisa,
y con las patas traseras
fue alisando sus alitas...
luego,empezo a caminar
produciéndome cosquillas.
Con menos dificultad
poquito a poco ascendía,
a través de mi pulgar,
y cuando estuvo en la cima
hizo un giro y me miró,
supongo que agradecida.
Por un bello sentimiento
se humedeció mi sonrrisa...
y ella,agitando sus alas,
prolongó la despedida...
luego,sin bajar mi brazo,
la vi elevarse en la brisa.
....................................
Junto al camino a mi escuela
hay un viejo coronilla,
y en su tronco,una colmena,
a los que todos esquivan.
Yo no les tengo temor,
siempre les paso cerquita,
y sé que me reconocen
cuando les digo -buen día-
quizás les contó esta historia
su hermanita distraída.