poetakabik
Poeta veterano en el portal
Me gusta la forma leve
con que pronuncias mi nombre,
como si el aire supiera
lo que mi silencio esconde.
Me dices cosas pequeñas
que el corazón reconoce,
palabras que son caricias
cuando tu voz las recorre.
Y cuando llegas despacio,
calladamente en la noche,
mi pulso pierde su ritmo,
y la razón se me rompe.
Te acercas… y sin quererlo
todo mi cuerpo responde:
tiembla la piel, y en la sangre
galopan claros rumores.
No sé si es miedo o milagro,
si es fiebre, vértigo o roce;
sólo sé que tu presencia
trae a mi vida más goce.
Porque amar es ese instante
tan frágil que nadie nombra:
ser dos respirando juntos
mientras el mundo se borra.
Si hablas, amanece el alma;
si callas, igual me oyes…
que el amor no necesita
más luz que tus emociones.
con que pronuncias mi nombre,
como si el aire supiera
lo que mi silencio esconde.
Me dices cosas pequeñas
que el corazón reconoce,
palabras que son caricias
cuando tu voz las recorre.
Y cuando llegas despacio,
calladamente en la noche,
mi pulso pierde su ritmo,
y la razón se me rompe.
Te acercas… y sin quererlo
todo mi cuerpo responde:
tiembla la piel, y en la sangre
galopan claros rumores.
No sé si es miedo o milagro,
si es fiebre, vértigo o roce;
sólo sé que tu presencia
trae a mi vida más goce.
Porque amar es ese instante
tan frágil que nadie nombra:
ser dos respirando juntos
mientras el mundo se borra.
Si hablas, amanece el alma;
si callas, igual me oyes…
que el amor no necesita
más luz que tus emociones.
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