poetakabik
Poeta veterano en el portal
Es carcelera la noche
de la luz del claro día,
cierra sus rejas de sombra
con lenta melancolía.
Apaga el último incendio
del sol sobre las colinas,
y viste luto en el cielo
como viuda pensativa.
Pero en su pecho desierto
enciende estrellas cautivas,
luceros que son recuerdos
temblando como caricias.
Nada está muerto en lo oscuro,
nada del todo termina;
la sombra sólo resguarda
lo que el alba resucita.
También mi pecho, en tu ausencia,
parece cárcel vacía,
y sin embargo tu nombre
lo puebla de luz dormida.
Porque el amor es un astro
que no conoce cenizas:
cuando todo se hace noche,
por dentro amanece y brilla.
Y así, mientras el mundo
calla su pena tardía,
yo espero el alba en tus ojos
como quien reza a la vida.
de la luz del claro día,
cierra sus rejas de sombra
con lenta melancolía.
Apaga el último incendio
del sol sobre las colinas,
y viste luto en el cielo
como viuda pensativa.
Pero en su pecho desierto
enciende estrellas cautivas,
luceros que son recuerdos
temblando como caricias.
Nada está muerto en lo oscuro,
nada del todo termina;
la sombra sólo resguarda
lo que el alba resucita.
También mi pecho, en tu ausencia,
parece cárcel vacía,
y sin embargo tu nombre
lo puebla de luz dormida.
Porque el amor es un astro
que no conoce cenizas:
cuando todo se hace noche,
por dentro amanece y brilla.
Y así, mientras el mundo
calla su pena tardía,
yo espero el alba en tus ojos
como quien reza a la vida.