café en chernobyl
Poeta recién llegado
Bulla redonda, bala de sicomoro,
la caravana de un gitano, la gastritis del cerebro.
Todo dentro de una celda en el infierno.
Estas vadean como querubines de Fra Angélico.
Zepelines con burka, minaretes alzados
por los húmeros de mis antepasados.
El llanto de los abortos que vomitan la
leche que maman de las sibilas.
Los buhoneros del ostracismo en
invierno serran el tímpano de Dios, que
yace ebrio en un colchón, pues ha perdido
sus globos oculares en una apuesta.
Ríos de sanguaza y un barrio de matarife,
donde los orates de túnica granate
beben y viven a sus anchas
en una orgía uranista que da vista al valle de Babel.
Una caverna en forma de labios de vagina,
ladridos de rottweilers, un homosexual
es arrancado a pedazos. Un cómitre
con sus redobles lleva la embarcación.
Sacos llenos de mendrugos y absenta
con anís para la tierra prometida de capulíes
y pirámides donde perfumadas regordetas
serán ultrajadas y con sus tálamos
se harán bellos collares
para ahorcar a los paladines,
fantoches esclavos de la reina Muerte.
La brecha al purgatorio es corta,
pero mi Virgilio me abandonó. Me convierto
en una lumia del harén de Lucifer,
la novia loca que arde en llamas,
mil años por mil años, me encadenan a un arce
y me aplastan los testículos con una
ganzúa. Se ciñe una nube de color orina.
Sálvame, oh, Virgen María.
La barca sigue flotando.
la caravana de un gitano, la gastritis del cerebro.
Todo dentro de una celda en el infierno.
Estas vadean como querubines de Fra Angélico.
Zepelines con burka, minaretes alzados
por los húmeros de mis antepasados.
El llanto de los abortos que vomitan la
leche que maman de las sibilas.
Los buhoneros del ostracismo en
invierno serran el tímpano de Dios, que
yace ebrio en un colchón, pues ha perdido
sus globos oculares en una apuesta.
Ríos de sanguaza y un barrio de matarife,
donde los orates de túnica granate
beben y viven a sus anchas
en una orgía uranista que da vista al valle de Babel.
Una caverna en forma de labios de vagina,
ladridos de rottweilers, un homosexual
es arrancado a pedazos. Un cómitre
con sus redobles lleva la embarcación.
Sacos llenos de mendrugos y absenta
con anís para la tierra prometida de capulíes
y pirámides donde perfumadas regordetas
serán ultrajadas y con sus tálamos
se harán bellos collares
para ahorcar a los paladines,
fantoches esclavos de la reina Muerte.
La brecha al purgatorio es corta,
pero mi Virgilio me abandonó. Me convierto
en una lumia del harén de Lucifer,
la novia loca que arde en llamas,
mil años por mil años, me encadenan a un arce
y me aplastan los testículos con una
ganzúa. Se ciñe una nube de color orina.
Sálvame, oh, Virgen María.
La barca sigue flotando.