berenice.pavon
Poeta recién llegado
Habia una vez un niño muy alto, muy alto,
tan alto que tocaba las estrellas,
se llamaba "Roberto Carlos"
y comia cerdos con cerezas.
Sus brazos y piernas eran de pasta,
espagetti a la bolognesa,
"Jirafa" le decian los mendigos,
"Garrocha" el rey y la princesa.
Pero a pesar de su gran altura,
algo lo hacia sentir poca cosa,
no tenia ni pelota, ni mascota,
ni nada que se le pareciera.
Pobre Roberto Carlos,
los aviones chocan en su cabeza,
pobre niño enorme,
nadie apreciaba su gran grandesa.
Pero un dia de estos,
salieron de la nada,
una escoba, un ropero,
y quince bolsitas de polvos de hada.
¿Que hare con esto?,
el pensaba,
¿Por que algo tan curioso?,
preguntaba.
Y subiendo sus manos al cielo,
pidio con las fuerzas a Jah,
que no fuera un simple sueño,
que fueran el camino para una estatura ideal.
Y asi pasaron los dias,
asi pasaron los meses,
cuado de repente el ropero abrio sus puertas,
con ropas mas pequeñas y burgueses.
La escoba tomo vida,
y golpeando la cabeza de Roberto Carlos,
le disminuyo poco a poco hasta la estatura,
hasta que "Jirafa" fue un enano.
Ahora es pequeño,
ahora no sonrie,
es Robertito Carlitos,
alias "el enano gruñon".
Pero recuerda un martes,
cuando se ve en el espejo,
que tiene aun los polvos,
y corre hacia ellos.
Y subiendo sus manos al cielo,
pidio con las fuerzas a Jah,
que no fuera un simple sueño,
que fueran el camino para una estatura ideal.
Y asi fue, asi paso,
Roberto Carlos uno setenta y seis midio,
y fue feliz, y fue gozoso,
por que tambien una hermosa dama encontro.
tan alto que tocaba las estrellas,
se llamaba "Roberto Carlos"
y comia cerdos con cerezas.
Sus brazos y piernas eran de pasta,
espagetti a la bolognesa,
"Jirafa" le decian los mendigos,
"Garrocha" el rey y la princesa.
Pero a pesar de su gran altura,
algo lo hacia sentir poca cosa,
no tenia ni pelota, ni mascota,
ni nada que se le pareciera.
Pobre Roberto Carlos,
los aviones chocan en su cabeza,
pobre niño enorme,
nadie apreciaba su gran grandesa.
Pero un dia de estos,
salieron de la nada,
una escoba, un ropero,
y quince bolsitas de polvos de hada.
¿Que hare con esto?,
el pensaba,
¿Por que algo tan curioso?,
preguntaba.
Y subiendo sus manos al cielo,
pidio con las fuerzas a Jah,
que no fuera un simple sueño,
que fueran el camino para una estatura ideal.
Y asi pasaron los dias,
asi pasaron los meses,
cuado de repente el ropero abrio sus puertas,
con ropas mas pequeñas y burgueses.
La escoba tomo vida,
y golpeando la cabeza de Roberto Carlos,
le disminuyo poco a poco hasta la estatura,
hasta que "Jirafa" fue un enano.
Ahora es pequeño,
ahora no sonrie,
es Robertito Carlitos,
alias "el enano gruñon".
Pero recuerda un martes,
cuando se ve en el espejo,
que tiene aun los polvos,
y corre hacia ellos.
Y subiendo sus manos al cielo,
pidio con las fuerzas a Jah,
que no fuera un simple sueño,
que fueran el camino para una estatura ideal.
Y asi fue, asi paso,
Roberto Carlos uno setenta y seis midio,
y fue feliz, y fue gozoso,
por que tambien una hermosa dama encontro.