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Ritual de cenizas y serpientes

Guadalupe Cisneros-Villa

Dallas, Texas y Monterrey NL México
Miembro del equipo
Moderadores
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“No hay locura que no sea un manifiesto de la lucidez más extrema.”
— Leopoldo María Panero

RITUAL DE CENIZAS Y SERPIENTES


La carne se deshace en palabras partidas,

un grito viejo atraviesa mi vientre,
lágrimas de plomo caen en el pozo,
el humo se enreda entre huesos rotos,
y la sangre escribe mi epitafio en la pared.


El corazón de cristal se quiebra en mil fragmentos,

las vísceras se enredan en hilos de acero,
entonces,
las mariposas negras devoran el silencio,
y la noche se parte como un cráneo enfermo,
y la luna gotea ácido sobre un rostro muerto.

Los espejos vomitan locura rota,

todos los rostros sin ojos se pierden en la niebla,
y un río de gusanos arrastra recuerdos podridos,
todo hacia la sombra que se viste con piel de cuchillo,
y el tiempo se traga tus entrañas.

Ahora, mis muertos cantan con sus voces de metal oxidado,
el aire huele a ceniza fresca,
un templo de carne palpita en la oscuridad,
las palabras son cuchillas que arañan la mente:
mi mente,
y el abismo susurra secretos que queman.

Serpientes brotan de tus labios sellados,
sus cuerpos ondulan en una danza delirante,
los ojos se disuelven en un mar de veneno,
la esperanza es un cadáver olvidado,
y la locura escribe la última estrofa.

Un grito sin sonido rompe el espejo infinito,

la noche nos traga el alma y vomita galaxias,
el cuerpo se disuelve entre la desesperanza,
y la poesía es un ritual de sangre y sombra,
donde arden demonios de tu memoria rota.
_____________________
Guadalupe Cisneros Villa
Zaragoza, España
24/6/2025
 
OIP.oQvqCFcyizJ9Ow7VNKgFbwHaHa

“No hay locura que no sea un manifiesto de la lucidez más extrema.”
— Leopoldo María Panero

RITUAL DE CENIZAS Y SERPIENTES


La carne se deshace en palabras partidas,

un grito viejo atraviesa mi vientre,
lágrimas de plomo caen en el pozo,
el humo se enreda entre huesos rotos,
y la sangre escribe mi epitafio en la pared.


El corazón de cristal se quiebra en mil fragmentos,

las vísceras se enredan en hilos de acero,
entonces,
las mariposas negras devoran el silencio,
y la noche se parte como un cráneo enfermo,
y la luna gotea ácido sobre un rostro muerto.

Los espejos vomitan locura rota,

todos los rostros sin ojos se pierden en la niebla,
y un río de gusanos arrastra recuerdos podridos,
todo hacia la sombra que se viste con piel de cuchillo,
y el tiempo se traga tus entrañas.

Ahora, mis muertos cantan con sus voces de metal oxidado,
el aire huele a ceniza fresca,
un templo de carne palpita en la oscuridad,
las palabras son cuchillas que arañan la mente:
mi mente,
y el abismo susurra secretos que queman.

Serpientes brotan de tus labios sellados,
sus cuerpos ondulan en una danza delirante,
los ojos se disuelven en un mar de veneno,
la esperanza es un cadáver olvidado,
y la locura escribe la última estrofa.

Un grito sin sonido rompe el espejo infinito,

la noche nos traga el alma y vomita galaxias,
el cuerpo se disuelve entre la desesperanza,
y la poesía es un ritual de sangre y sombra,
donde arden demonios de tu memoria rota.
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Guadalupe Cisneros Villa
Zaragoza, España
24/6/2025
La psique humana es compleja y muchas veces contrasta en los estragos que deja el dolor.

Saludos
 
Un tremendo poema de una densidad de rugido. Observo que está firmado en Zaragoza, esa ciudad que me cobijó durante cuarenta años y que sin duda alguna ha trasminado su esencia mágica y goyesca a estos versos tuyos. Son solanescos, goyescos y trágicos, con ese brillo de luces de ánimas que se resisten a desaparecer. Solemne versar, Guadalupe.
miguel
 
La psique humana es compleja y muchas veces contrasta en los estragos que deja el dolor.

Saludos

Gracias, Alde, por tu sensibilidad al captar la complejidad de la psique humana en mi poema. Es cierto, el dolor deja estragos que contrastan y marcan profundamente, y me alegra que esa verdad haya resonado contigo.

Un saludo afectuoso.
 
Un tremendo poema de una densidad de rugido. Observo que está firmado en Zaragoza, esa ciudad que me cobijó durante cuarenta años y que sin duda alguna ha trasminado su esencia mágica y goyesca a estos versos tuyos. Son solanescos, goyescos y trágicos, con ese brillo de luces de ánimas que se resisten a desaparecer. Solemne versar, Guadalupe.
miguel

Miguel, gracias de corazón por tus palabras tan sentidas y evocadoras. Saber que mis versos llevan un poco de la magia y el espíritu de Zaragoza, estuve ahí con José María, en esa ciudad querida y llena de historia, me honra profundamente. Tu comparación con lo solanés y goyesco ilumina el poema desde otra perspectiva, y celebro que ese brillo trágico y solemne haya llegado hasta ti.

Besos de colores en la distancia,
Guadalupe
 
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