Raúl Dedero
Poeta recién llegado
Nació
y se
hizo
grande.
¡Revolución!
Gritó.
A la primera hora
alzó la mirada.
La sengre en su cuerpo
circulaba.
El último crepusculo
cayó,
y él encontró el fuego.
En la noche esperó
encontrarce con otros
por la luz
y el calor.
Y así fué;
aprendió las primeras
palabras...
Oyó alegrías y
oyo tristezas.
Comió la comida de los demas.
Tomó con una mano
una piedra fría
de afuera de la ronda,
y con la otra mano
tomó una piedra caliente.
Frente a todos
con voz fuerte
y alta
dijo: ¡Hoy!
El giro de lo que es
la busqueda del tiempo
lo encontró.
¡Revolución!
Gritó.
Alzó la mirada,
mirada de poeta
y debeló
ante él a otro
muy parecido a él.
Este le dijo que si
lograba hacer una metáfora,
si lograba hacer muchas,
si lograba hacer muchisimas,
entonces se aproximaria
al encuentro
constante.
Alzó la mirada
y por última vez vió
el crepusculo nacer.
y se
hizo
grande.
¡Revolución!
Gritó.
A la primera hora
alzó la mirada.
La sengre en su cuerpo
circulaba.
El último crepusculo
cayó,
y él encontró el fuego.
En la noche esperó
encontrarce con otros
por la luz
y el calor.
Y así fué;
aprendió las primeras
palabras...
Oyó alegrías y
oyo tristezas.
Comió la comida de los demas.
Tomó con una mano
una piedra fría
de afuera de la ronda,
y con la otra mano
tomó una piedra caliente.
Frente a todos
con voz fuerte
y alta
dijo: ¡Hoy!
El giro de lo que es
la busqueda del tiempo
lo encontró.
¡Revolución!
Gritó.
Alzó la mirada,
mirada de poeta
y debeló
ante él a otro
muy parecido a él.
Este le dijo que si
lograba hacer una metáfora,
si lograba hacer muchas,
si lograba hacer muchisimas,
entonces se aproximaria
al encuentro
constante.
Alzó la mirada
y por última vez vió
el crepusculo nacer.