agricultor
Poeta recién llegado
Yo soy agricultor.
Viniendo de arar un día,
una tarde helada y fría
con mi viejo y buen tractor,
de pronto ví un resplandor,
y noté que algo me seguía
blanco y que relucía,
¡¡Era un Angel del Señor!!
me adelantó como flotando,
con una luz que le irradiaba
paré porque me cegaba,
y se acercó a mí hablando:
-Mi Dios, dijo, me dió el mando
de labrar una tierra de grava,
que le pertenece y que cerca estaba,
en donde usted ha estado arando,
y al no ser casquero hondo
donde la piedra despunta,
San Isidro con su yunta
no le puede hacer fondo,
y que sí yó le respondo
yá que a mí tierra está junta
y le clavo buena punta
le saldría el día redondo.
Era tan bello ese ser,
y era tan grande su embrujo
que pensé ¡¡joder, joder
labrar para Dios que lujo!!
con su habla y su poder
me hipnotizó y me abdujo,
me advirtió que Dios podía ver
y que haber lo que iba hacer
o caería sobre mí su influjo.
También me dijo el alado
que el pago a un trabajo fino
iba a ser pago divino,
quitandome algún pecado;
me quedé un poco frustrado
y también algo mohino.
Cuando me quitan, me deprimo
y nó engancho ni él arado
y eso de que Dios todo vé,
me sonó, como amenaza
ví en el ángel ya otra traza
y algo sádico a Yavé.
Soy agricultor, y sé
que soy bruto y de una raza
anulada a golpe de maza
y tan solo en mí tengo fé.
Así que le dije al que irradiaba:
-cojonuda está la labor
y el hierro del cultivador,
yo no labro ni mi grava
y sí, Dios mis pecados lava
porque joda yó el tractor
prefiero seguir pecador
y que baje él, y lo haga
o tú como puedas cava
que a tí te pidió el favor.
fin
Viniendo de arar un día,
una tarde helada y fría
con mi viejo y buen tractor,
de pronto ví un resplandor,
y noté que algo me seguía
blanco y que relucía,
¡¡Era un Angel del Señor!!
me adelantó como flotando,
con una luz que le irradiaba
paré porque me cegaba,
y se acercó a mí hablando:
-Mi Dios, dijo, me dió el mando
de labrar una tierra de grava,
que le pertenece y que cerca estaba,
en donde usted ha estado arando,
y al no ser casquero hondo
donde la piedra despunta,
San Isidro con su yunta
no le puede hacer fondo,
y que sí yó le respondo
yá que a mí tierra está junta
y le clavo buena punta
le saldría el día redondo.
Era tan bello ese ser,
y era tan grande su embrujo
que pensé ¡¡joder, joder
labrar para Dios que lujo!!
con su habla y su poder
me hipnotizó y me abdujo,
me advirtió que Dios podía ver
y que haber lo que iba hacer
o caería sobre mí su influjo.
También me dijo el alado
que el pago a un trabajo fino
iba a ser pago divino,
quitandome algún pecado;
me quedé un poco frustrado
y también algo mohino.
Cuando me quitan, me deprimo
y nó engancho ni él arado
y eso de que Dios todo vé,
me sonó, como amenaza
ví en el ángel ya otra traza
y algo sádico a Yavé.
Soy agricultor, y sé
que soy bruto y de una raza
anulada a golpe de maza
y tan solo en mí tengo fé.
Así que le dije al que irradiaba:
-cojonuda está la labor
y el hierro del cultivador,
yo no labro ni mi grava
y sí, Dios mis pecados lava
porque joda yó el tractor
prefiero seguir pecador
y que baje él, y lo haga
o tú como puedas cava
que a tí te pidió el favor.
fin