Y ahora que encontramos las tertulias junto a los riachuelos cantarines
y las coloridas aves exóticas,
porque también nosotros sentíamos ese himno y esa llamada de la frondosidad
y el templo tenía los tejados con el color y el aroma del café
y porque todos los días son como los colocados ladrillos para esperar ese día
y tenía el camino las percusiones más hondas
las acogedoras manos
los chispeantes y evocadores atardeceres ociosos
los filosóficos manuales
los sentidos que nos llevaron como las olas…
por ese retrato que es como un rescate verdaderamente emocional.