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Retrato hablado

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
No recuerdo su voz;
se me traspapeló con otros ríos, quizás espigas.
Tengo memoria de su murmullo,
pero es posible que lo confunda con el color de sus ojos
u otros tatuajes.
Eran largas y delgadas sus piernas,
pero no sus besos. Aquí me callo el sol por si amanece.
Sus pechos eran las dos mitades de mi boca
y en su corazón siempre era temporada de naranjas.
Describir su pelo es tan arriesgado como surfear.
Enemiga de los peines,
su cabello era una cama destendida por todo el piso.
Usaba champú para que la noche siempre resplandeciera;
me tejía un suéter de Polaris o jugaba a la madriguera,
pero a veces el ovillo se acababa entre mis dedos
y ella no estaba al final del laberinto,
se me perdía en fondo de una niñez interrumpida.
Con tantas velas apagadas en su mirada
no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto.
Tuvimos un gato. Construimos los paredones de la casa
con más señas y caricias que arena o tejado.
Despierto con la cara mojada de cielo, pero no es ella.
Una mañana, o dos, de sus pies pequeños
brotaron enormes pasos, ciudades enteras, constelaciones.
Se me acabaron las millas, los pasaportes, las otras ella,
y no recuerdo su voz,
pero sí el aliento de estas palabras: No quiero hacerte daño.
No olía a que la perdí o que la buscara,
sino a un ya vuelvo de alambrada.
Hace veinte minutos y varios años que sigo esperando.
Y todavía más lluvia si tampoco logro olvidar mi infancia.

07 de mayo de 2025
 
no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto
Ay Pedro ...
Hay imágenes hermosisimas en este poema, me quedo con esta, porque se me acongojo un poco el corazón cuando la leí, pero el comienzo y en sí todo el poema, tiene una cadencia única, un golpe de desazón y de cariño al mismo tiempo. Me sentí espectadora y al mismo tiempo personaje de esta historia, verdaderamente hermoso!
 
"no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto.
Tuvimos un gato. Construimos los paredones de la casa
con más señas y caricias que arena o tejado.
Despierto con la cara mojada de cielo, pero no es ella.
Una mañana, o dos, de sus pies pequeños
brotaron enormes pasos, ciudades enteras, constelaciones.
Se me acabaron las millas, los pasaportes, las otras ella"


Entre tú y yo, estaba hoy leyendo un multivisitado poema del foro sobre la "buena" poesía y los "expertos" comentarios que lo acompañaban acerca de la "autenticidad poética", "el arte verdadero" y tontunas por el estilo, y me estaba partiendo de risa :)... Jóder, carnalito, al igual que el dinero, qué mal repartido está el talento en este mundo, ... que vengan aquí, tomen asiento y aprendan :rolleyes:. Un abrazo y a seguir engrandeciendo este arte por estos lares, que falta hace.
 
Última edición:
Ay Pedro ...
Hay imágenes hermosisimas en este poema, me quedo con esta, porque se me acongojo un poco el corazón cuando la leí, pero el comienzo y en sí todo el poema, tiene una cadencia única, un golpe de desazón y de cariño al mismo tiempo. Me sentí espectadora y al mismo tiempo personaje de esta historia, verdaderamente hermoso!
Muchas gracias, querida Gía, por enriquecer este texto con tus amables palabras y tu entusiasmo. Me alegra mucho verte más a menudo en los foros porque se te echaba mucho de menos.
Te dejo un gran y respetuoso abrazo.
 
No recuerdo su voz;
se me traspapeló con otros ríos, quizás espigas.
Tengo memoria de su murmullo,
pero es posible que lo confunda con el color de sus ojos
u otros tatuajes.
Eran largas y delgadas sus piernas,
pero no sus besos. Aquí me callo el sol por si amanece.
Sus pechos eran las dos mitades de mi boca
y en su corazón siempre era temporada de naranjas.
Describir su pelo es tan arriesgado como surfear.
Enemiga de los peines,
su cabello era una cama destendida por todo el piso.
Usaba champú para que la noche siempre resplandeciera;
me tejía un suéter de Polaris o jugaba a la madriguera,
pero a veces el ovillo se acababa entre mis dedos
y ella no estaba al final del laberinto,
se me perdía en fondo de una niñez interrumpida.
Con tantas velas apagadas en su mirada
no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto.
Tuvimos un gato. Construimos los paredones de la casa
con más señas y caricias que arena o tejado.
Despierto con la cara mojada de cielo, pero no es ella.
Una mañana, o dos, de sus pies pequeños
brotaron enormes pasos, ciudades enteras, constelaciones.
Se me acabaron las millas, los pasaportes, las otras ella,
y no recuerdo su voz,
pero sí el aliento de estas palabras: No quiero hacerte daño.
No olía a que la perdí o que la buscara,
sino a un ya vuelvo de alambrada.
Hace veinte minutos y varios años que sigo esperando.
Y todavía más lluvia si tampoco logro olvidar mi infancia.

07 de mayo de 2025
Maravilla eso de sus pies. Es muy lindo. Un gusto leerte.
 
"no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto.
Tuvimos un gato. Construimos los paredones de la casa
con más señas y caricias que arena o tejado.
Despierto con la cara mojada de cielo, pero no es ella.
Una mañana, o dos, de sus pies pequeños
brotaron enormes pasos, ciudades enteras, constelaciones.
Se me acabaron las millas, los pasaportes, las otras ella"


Entre tú y yo, estaba hoy leyendo un multivisitado poema del foro sobre la "buena" poesía y los "expertos" comentarios que lo acompañaban acerca de la "autenticidad poética", "el arte verdadero" y tontunas por el estilo, y me estaba partiendo de risa :)... Jóder, carnalito, al igual que el dinero, qué mal repartido está el talento en este mundo, ... que vengan aquí, tomen asiento y aprendan :rolleyes:. Un abrazo y a seguir engrandeciendo este arte por estos lares, que falta hace.
La poesía no se aprende, se transpira y Pedro está acalorado, hace calor acá.
 
Entre tú y yo, estaba hoy leyendo un multivisitado poema del foro sobre la "buena" poesía y los "expertos" comentarios que lo acompañaban acerca de la "autenticidad poética", "el arte verdadero" y tontunas por el estilo, y me estaba partiendo de risa :)... Jóder, carnalito, al igual que el dinero, qué mal repartido está el talento en este mundo, ... que vengan aquí, tomen asiento y aprendan :rolleyes:. Un abrazo y a seguir engrandeciendo este arte por estos lares, que falta hace.
¿Carnalito Libra, qué haces en este lupanar de los alcohólicos melancólicos, acólitos meacamas de poetos mal suicidas? ¿Trajiste tu amuleto contra la leprosa nostalgia y tu salvavidas para estos tsunamis de lágrimas? Igual me da gusto encontrarte por acá, a huevo que sí, y que me compartas con tu servidor tu visión de amplio espectro del quehacer que nos ocupa y nos preocupa, o que tantas otras veces nos vale madre por insalvable. Gracias por lo que me toca, bro. Si en mí estuviera, serías el nuevo papa de un culto cuyo principal mandamiento sería: Adora, mata, roba, envidia o tírate a la pareja del vecino, pero no caigas en el pinche lugar común.

Mira que me pierdo de muchas cosas por no visitar el Parnaso de tan ínclitos personajes que reparten dudosas validaciones luego de cabildear con las rodilleras puestas. Una valedora en común también me contó que a ella le contaron que existe una élite dentro de MP, un conciliábulo que se dedica a mantener la poesía en su prístina, hialina, ebúrnea y diáfana pureza como si de una lánguida virgen detrás de un espeso velo se tratara, ¡y yo ni enterado, caramba! ¿No será solo una teoría de conspiración, un alucín de polvitos mágicos de nuestra rompeculos favorita? Tan guapos que nos me veríamos con un cono blanco en la cabeza, saludando a lo Elon Musk la multitud de a pie en un imperio de poesía pura que mil años durara. :eek::eek::eek: Pobrecitos saltimbanquis, ellos. Ya lo dijo un paisa tuyo: Más que nausea, dan tristeza; no rozaron ni un instante la Belleza.

Ajá, esa puta. ;)

Te mando un fuerte abrazo, mi chingón.
 
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No recuerdo su voz;
se me traspapeló con otros ríos, quizás espigas.
Tengo memoria de su murmullo,
pero es posible que lo confunda con el color de sus ojos
u otros tatuajes.
Eran largas y delgadas sus piernas,
pero no sus besos. Aquí me callo el sol por si amanece.
Sus pechos eran las dos mitades de mi boca
y en su corazón siempre era temporada de naranjas.
Describir su pelo es tan arriesgado como surfear.
Enemiga de los peines,
su cabello era una cama destendida por todo el piso.
Usaba champú para que la noche siempre resplandeciera;
me tejía un suéter de Polaris o jugaba a la madriguera,
pero a veces el ovillo se acababa entre mis dedos
y ella no estaba al final del laberinto,
se me perdía en fondo de una niñez interrumpida.
Con tantas velas apagadas en su mirada
no llegué a conocerla del todo, solo a presentirla un tanto.
Tuvimos un gato. Construimos los paredones de la casa
con más señas y caricias que arena o tejado.
Despierto con la cara mojada de cielo, pero no es ella.
Una mañana, o dos, de sus pies pequeños
brotaron enormes pasos, ciudades enteras, constelaciones.
Se me acabaron las millas, los pasaportes, las otras ella,
y no recuerdo su voz,
pero sí el aliento de estas palabras: No quiero hacerte daño.
No olía a que la perdí o que la buscara,
sino a un ya vuelvo de alambrada.
Hace veinte minutos y varios años que sigo esperando.
Y todavía más lluvia si tampoco logro olvidar mi infancia.

07 de mayo de 2025
Demasiada buena im/precisión la de tu memoria, mi Pinchelírico; todas se (le) parecen pero ninguna, nadie, ninguna es ella...
Lo sé, creo entender: nadie relincha/rebuzna, digo, nadie saber ser ella.:p
(Ya lloré, Malvado)

Abrazo y chanclazo.
 
Demasiada buena im/precisión la de tu memoria, mi Pinchelírico; todas se (le) parecen pero ninguna, nadie, ninguna es ella...
Lo sé, creo entender: nadie relincha/rebuzna, digo, nadie saber ser ella.:p
(Ya lloré, Malvado)

Abrazo y chanclazo.

¡Rominazi, qué gusto verte! Pensé que andabas de luna de miel en alguna comuna verde brumosa de rastafaris adictos a no bañarse.
Ya lo dije en otro poemo:

Ciego de ella, la miro en todas
y no es ninguna.
Ni la que es
porque no la reconocería
si viniera a buscar sus ojos.​

Ya ves, qué chingón es el pinchelisrismo: exagerado, hiperbólico y catárticamente mamador. Ahora inténtalo vos:

Gordo de mi vida, gordo de mi corazón:
¡volvé que tengo asado de cerdo!
¡Volvé, caníbal, esta tarde de juerga!
Sos re feo, borracho y panzón,
pero mi alma, mi amor, te alberga,
y comiendo chorizo recuerdo
cuán grande era tu calzón
y cuán chiquita tu... tu... ¡tu esa cosa! Ah sí, memoria.​

Ya no llores por ese desmemoriado, amiga linda. Ya sabes que aquí te queremos mucho.
Abrazos re.


 
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