CUENDE
Poeta recién llegado
Presto, presto.. una flauta mágica
que Don Giovanni se muere...
¡ Que canten las mujeres mi muerte!
-el requiem siempre es nocturno-
Que el viento pase las hojas de mi partitura
con un silbido moderato
para que vuelva Mozart con sus ángeles oscuros.
Acabo la copa de vino
mientras asciendo entre violines
al cielo de los reyes.
¿ Quién me amará?. Nadie.
¿ Quién me odiará?. Nadie.
La vida es el silencio del público
entre escena y escena.
¿Queréis saber más?
Antes de morir, cuando escribió su requiem,
Mozart nos dijo que es imposible expirar
sin ser andrógino.
¿ Qué coros nos acompañarán en el último momento?
¿ Qué orquesta tronará para demostrar que fuimos dignos?
¿ Qué Papageno, Papagena soportará nuestro ataúd?
El hombre y la mujer que,
al irnos,
llevamos dentro.
Isaac Cuende.