La insensatez de tus besos no es culpa
pues toda sensatez es insensata,
mañana he de vivir de tus recuerdos
sellar eternamente la ultratumba
no me opongo a las leyes del destino
la eterna ausencia, muerte,
camino blanco hacía la oscuro,
tus símbolos guardo en mi conciencia,
no imploro al cielo,
fue tu voluntad, y no mi anhelo,
no hago reproches, no es tu culpa
ni yo me atrevo a juzgar el pensamiento
sintiéndome morir estando viva,
con ganas de morir estando muerta,
sobre la vida que conozco apenas veinte siglos
más uno que comienza,
y tan solo unas cuantas primaveras
cuando te conocí, era verano,
el solsticio del amor que ya es pasado,
culparte quisiera y no me atrevo,
de quererte con pasión y con anhelos
más no es tu culpa que también me quieras
si el amor es verdadero, más no se tuvo en cuenta:
la nieve apaga el fuego.
Al contemplar tus ojos veía el cielo
tu cuerpo me causaba celos,
si tuviera que escribir, remordimientos
lo haría con tinta de lágrimas de fuego,
amargas las palabras que no esperan
ser escritas sin sentido, horrible lucha,
llorar sin un consuelo, más llorar
en desconsuelo, guardar las lágrimas,
sabiendo que me muero.
El tiempo carcomido
los versos borrados por los años
mañana he de vivir de tus recuerdos
dura batalla, para seguir viviendo.
La nieve apaga el fuego,
más no nieva.
© Igna
pues toda sensatez es insensata,
mañana he de vivir de tus recuerdos
sellar eternamente la ultratumba
no me opongo a las leyes del destino
la eterna ausencia, muerte,
camino blanco hacía la oscuro,
tus símbolos guardo en mi conciencia,
no imploro al cielo,
fue tu voluntad, y no mi anhelo,
no hago reproches, no es tu culpa
ni yo me atrevo a juzgar el pensamiento
sintiéndome morir estando viva,
con ganas de morir estando muerta,
sobre la vida que conozco apenas veinte siglos
más uno que comienza,
y tan solo unas cuantas primaveras
cuando te conocí, era verano,
el solsticio del amor que ya es pasado,
culparte quisiera y no me atrevo,
de quererte con pasión y con anhelos
más no es tu culpa que también me quieras
si el amor es verdadero, más no se tuvo en cuenta:
la nieve apaga el fuego.
Al contemplar tus ojos veía el cielo
tu cuerpo me causaba celos,
si tuviera que escribir, remordimientos
lo haría con tinta de lágrimas de fuego,
amargas las palabras que no esperan
ser escritas sin sentido, horrible lucha,
llorar sin un consuelo, más llorar
en desconsuelo, guardar las lágrimas,
sabiendo que me muero.
El tiempo carcomido
los versos borrados por los años
mañana he de vivir de tus recuerdos
dura batalla, para seguir viviendo.
La nieve apaga el fuego,
más no nieva.
© Igna