Oona
Poeta recién llegado
El remolino se lo llevó
en su espuma blanca y salitrosa,
flotaba como un lagarto hinchado y verde,
era mi cuerpo, piel de grueso reptil,
reblandecido sobre las aguas,
expuesto de sus zonas pudendas,
que de extrañarse era
que solo lo reconocieran
por las muelas negras tapadas que tenía,
era la lama del río túnica perfecta
para mi cuerpo devorado
por el enjambre de moscas,
hirviendo antes de irse
en los remolinos del Ganges,
eso es todo...
Tanto buscar el sentido,
tanto plasmarse en cada línea
para ser este el resultado,
ni el fuego purifica ni el agua,
todo es tan limpio como sucio.
¿A dónde fueron mi inocencia y amargura?
Todo es un ciclo,
todo es una vuelta a un mundo tan pequeño,
del tamaño de un pueblo,
de unos cuantos surcos de tierra,
el camino a la escuela y luego al trabajo,
guardar siempre las apariencias,
una pausa de 15 minutos para el desayuno,
después en silencio apagar la luz,
ver en las estrellas el dejavú de otra vida,
celeste comunicación entre las aguas,
todo es viejo,
todo es nuevo a la vez,
se pronuncian nuevas canciones,
se idean nuevas palabras
en los bucles del tiempo
los ojos de un monje hipócrita
nos espían a todos,
mientras se masturba.
en su espuma blanca y salitrosa,
flotaba como un lagarto hinchado y verde,
era mi cuerpo, piel de grueso reptil,
reblandecido sobre las aguas,
expuesto de sus zonas pudendas,
que de extrañarse era
que solo lo reconocieran
por las muelas negras tapadas que tenía,
era la lama del río túnica perfecta
para mi cuerpo devorado
por el enjambre de moscas,
hirviendo antes de irse
en los remolinos del Ganges,
eso es todo...
Tanto buscar el sentido,
tanto plasmarse en cada línea
para ser este el resultado,
ni el fuego purifica ni el agua,
todo es tan limpio como sucio.
¿A dónde fueron mi inocencia y amargura?
Todo es un ciclo,
todo es una vuelta a un mundo tan pequeño,
del tamaño de un pueblo,
de unos cuantos surcos de tierra,
el camino a la escuela y luego al trabajo,
guardar siempre las apariencias,
una pausa de 15 minutos para el desayuno,
después en silencio apagar la luz,
ver en las estrellas el dejavú de otra vida,
celeste comunicación entre las aguas,
todo es viejo,
todo es nuevo a la vez,
se pronuncian nuevas canciones,
se idean nuevas palabras
en los bucles del tiempo
los ojos de un monje hipócrita
nos espían a todos,
mientras se masturba.
Última edición: