razyel
Poeta recién llegado
Nota: el relato nº1 lo escribí cuando tenia 15 años mas o menos y seguramente debe estar perdido en algún lugar donde no se donde y, en el caso hipotético de encontrarlo algún día, ni en pedo lo publicaría .
Era de día. Estaba seguro que era de día. Sin embargo, la habitación estaba totalmente a oscuras, salvo por un débil velador que apenas rompía la penumbra, la sensación de muerte...
Ella estaba ahí, no sabía quien era, pero estaba contenta. Reía divirtiéndose con los chistes. Chistes espontáneos que alguien pronunciaba y yo no escuchaba.
Encendí un cigarrillo para estar seguro de que mi sistema motriz funcionaba normalmente. La botella de cerveza en la mesita ratona estaba vacía, no así, el cenicero que rebalsaba de colillas humeantes que se dejaban oler a metro y medio, o eso creí, ya que toda la sala estaba impregnada de olor a tabaco y a encierro. vislumbré las cortinas de maderas erosionadas hermeticamente cerradas, al lado, la puerta en igual estado y sus ojos también, pero solo por un momento.
comprendí las distancias geométricas entre las cosas, deduje que estaba sentado en un sillón de un cuerpo, forrado en cuerina blanca y de apoyabrazos altos. La vi en diagonal a mi, en el sillón de tres cuerpos, hablando con un montón de personas; por los costados y por detrás del sillón y eran muchos pero no los veía. Por un momento creí que hablaba sola e intenté escuchar lo que decía y fue inútil porque había voces que yo no escuchaba y eran tantos que me ensordecían y me crispaba los nervios escuchar esas voces sordas que hablaban y no decían nada y no entendía y estaban ahí y no los veía, no los veía...
Decidí recostar mi cabeza en el respaldo del sillón y cerrar los ojos para... no lo se.
Dejé el cigarrillo colgando en mis labios mientras deslizaba mis manos desde los ojos, pasando por los pómulos hasta encontrar mis mejillas enrejadas por mis dedos. Rápidamente y sin abrir los ojos lleve mis manos a mi nuca y con un movimiento brusco soné mi cuello primero hacia la izquierda y, metódicamente, a la derecha. Inhalé profundamente el aire viciado del lugar. Tomé coraje para abrir los ojos nuevamente. Di a mi cuello un impulso violento hacia adelante y con tanto miedo que mas que miedo era un terrible presentimiento, algo espantoso que me mataría de un golpe seco y preciso.
Al abrir los ojos todo suguía igual: Yo estaba en el sillón de un cuerpo, ella en el de tres, las risas invisibles iban y venían, la botella de cerveza vacía y el cenicero lleno.
la única diferencia fue darme cuenta de que, además de estar en el sillón de un cuerpo, también estaba en el de tres, al lado de ella con el brazo por sobre el respaldo, rodeando su cabeza mientras reía y hablaba con los demás. Me veía a mi mismo desde el sillón de un cuerpo en diagonal al de tres. era yo mismo, ni siquiera era solo mi cuerpo, ni un espejo.
Rompí las risas con un golpe seco en los apoyabrazos del sillón. Todos me miraron extrañados, incluso los que no veía. con voz ronca y a modo de ultimátum, señalando con mis manos a mi pecho dije en voz alta.
"me tenés harto, podés volver acá".
Era de día. Estaba seguro que era de día. Sin embargo, la habitación estaba totalmente a oscuras, salvo por un débil velador que apenas rompía la penumbra, la sensación de muerte...
Ella estaba ahí, no sabía quien era, pero estaba contenta. Reía divirtiéndose con los chistes. Chistes espontáneos que alguien pronunciaba y yo no escuchaba.
Encendí un cigarrillo para estar seguro de que mi sistema motriz funcionaba normalmente. La botella de cerveza en la mesita ratona estaba vacía, no así, el cenicero que rebalsaba de colillas humeantes que se dejaban oler a metro y medio, o eso creí, ya que toda la sala estaba impregnada de olor a tabaco y a encierro. vislumbré las cortinas de maderas erosionadas hermeticamente cerradas, al lado, la puerta en igual estado y sus ojos también, pero solo por un momento.
comprendí las distancias geométricas entre las cosas, deduje que estaba sentado en un sillón de un cuerpo, forrado en cuerina blanca y de apoyabrazos altos. La vi en diagonal a mi, en el sillón de tres cuerpos, hablando con un montón de personas; por los costados y por detrás del sillón y eran muchos pero no los veía. Por un momento creí que hablaba sola e intenté escuchar lo que decía y fue inútil porque había voces que yo no escuchaba y eran tantos que me ensordecían y me crispaba los nervios escuchar esas voces sordas que hablaban y no decían nada y no entendía y estaban ahí y no los veía, no los veía...
Decidí recostar mi cabeza en el respaldo del sillón y cerrar los ojos para... no lo se.
Dejé el cigarrillo colgando en mis labios mientras deslizaba mis manos desde los ojos, pasando por los pómulos hasta encontrar mis mejillas enrejadas por mis dedos. Rápidamente y sin abrir los ojos lleve mis manos a mi nuca y con un movimiento brusco soné mi cuello primero hacia la izquierda y, metódicamente, a la derecha. Inhalé profundamente el aire viciado del lugar. Tomé coraje para abrir los ojos nuevamente. Di a mi cuello un impulso violento hacia adelante y con tanto miedo que mas que miedo era un terrible presentimiento, algo espantoso que me mataría de un golpe seco y preciso.
Al abrir los ojos todo suguía igual: Yo estaba en el sillón de un cuerpo, ella en el de tres, las risas invisibles iban y venían, la botella de cerveza vacía y el cenicero lleno.
la única diferencia fue darme cuenta de que, además de estar en el sillón de un cuerpo, también estaba en el de tres, al lado de ella con el brazo por sobre el respaldo, rodeando su cabeza mientras reía y hablaba con los demás. Me veía a mi mismo desde el sillón de un cuerpo en diagonal al de tres. era yo mismo, ni siquiera era solo mi cuerpo, ni un espejo.
Rompí las risas con un golpe seco en los apoyabrazos del sillón. Todos me miraron extrañados, incluso los que no veía. con voz ronca y a modo de ultimátum, señalando con mis manos a mi pecho dije en voz alta.
"me tenés harto, podés volver acá".