Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
Sin tácticas ni estrategias,
yo mismo quemé mis naves,
sin dejar rastros ni señales de humo.
Desde entonces,
en los lugares donde amé la vida…
solo hay ruinas.
Vestigios, ecos de lo que fuimos.
Y no me pesa demasiado el recuerdo,
no es una carga insoportable el pasado.
Porque lo que fue ya no es,
y lo que es pronto dejará de ser.
Me he convertido en una especie
de pirómano de la nostalgia,
en un hijo bastardo del orgullo.
Si alguna vez
me arranqué la costra de las heridas,
solo fue para ver cómo era mi piel
antes de sus besos.
Ahora entiendo mejor aquel refrán
No somos un Fénix,
y las cenizas no guardan resurrecciones.
La verdad es que donde hubo fuego…
solo tristezas quedan.
El amor que se va
nunca vuelve a ser igual,
aun cuando es el mismo que regresa.
De la mano de Félix Grande,
en la rasposa voz de Sabina,
escuché una vez decir que
a los lugares donde fuiste feliz
no deberías volver nunca.
El tiempo ya habrá hecho sus destrozos,
y yo les creo.
Juro por Dios que les creo.
Pero a veces somos tan tercos
que no entendemos razones,
y nunca aprendemos por cabeza ajena.
Así que hacete un favor
el único si quieres,
pero evítate las penas.
Recordá que si estás en un bosque
y pasás por el mismo árbol dos veces,
entonces, amigo mío,
sigues perdido.
Regresar no es volver,
y hay cicatrices que, aunque ya no duelan,
es mejor no volver a tocar nunca.
-Jorbin Pineda
yo mismo quemé mis naves,
sin dejar rastros ni señales de humo.
Desde entonces,
en los lugares donde amé la vida…
solo hay ruinas.
Vestigios, ecos de lo que fuimos.
Y no me pesa demasiado el recuerdo,
no es una carga insoportable el pasado.
Porque lo que fue ya no es,
y lo que es pronto dejará de ser.
Me he convertido en una especie
de pirómano de la nostalgia,
en un hijo bastardo del orgullo.
Si alguna vez
me arranqué la costra de las heridas,
solo fue para ver cómo era mi piel
antes de sus besos.
Ahora entiendo mejor aquel refrán
No somos un Fénix,
y las cenizas no guardan resurrecciones.
La verdad es que donde hubo fuego…
solo tristezas quedan.
El amor que se va
nunca vuelve a ser igual,
aun cuando es el mismo que regresa.
De la mano de Félix Grande,
en la rasposa voz de Sabina,
escuché una vez decir que
a los lugares donde fuiste feliz
no deberías volver nunca.
El tiempo ya habrá hecho sus destrozos,
y yo les creo.
Juro por Dios que les creo.
Pero a veces somos tan tercos
que no entendemos razones,
y nunca aprendemos por cabeza ajena.
Así que hacete un favor
el único si quieres,
pero evítate las penas.
Recordá que si estás en un bosque
y pasás por el mismo árbol dos veces,
entonces, amigo mío,
sigues perdido.
Regresar no es volver,
y hay cicatrices que, aunque ya no duelan,
es mejor no volver a tocar nunca.
-Jorbin Pineda