Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras juegas con castillos
de arena, brisas solares esmaltan
tu piel, pero hay un dios que castiga.
Divisas los restos de las fogatas.
Anoche ¿recuerdas? el regocijo
fue en agua salobre; en el menudeo
jugamos cerca de la orilla: tu excusa
fue la Luna escondida, fue tu reparo.
Oyendo voces y carcajadas lejanas,
nuestros besos fueron vehementes:
nos magnetizaban.Pero aquel derrotero
logrò el mayor predominio,
en la caverna
sobre la tibieza de la arena,
cuando extrañamos el oleaje invisible
y nos unimos en el tàlamo con la
avidez de las caricias.
de arena, brisas solares esmaltan
tu piel, pero hay un dios que castiga.
Divisas los restos de las fogatas.
Anoche ¿recuerdas? el regocijo
fue en agua salobre; en el menudeo
jugamos cerca de la orilla: tu excusa
fue la Luna escondida, fue tu reparo.
Oyendo voces y carcajadas lejanas,
nuestros besos fueron vehementes:
nos magnetizaban.Pero aquel derrotero
logrò el mayor predominio,
en la caverna
sobre la tibieza de la arena,
cuando extrañamos el oleaje invisible
y nos unimos en el tàlamo con la
avidez de las caricias.