Sariel_Rofocale
Poeta recién llegado
Contiene todo el cinismo, la desesperanza previa al abandono, los sueños truncados,
y el anhelo de una inquisición que nos excluya de una vez y para siempre del mundo de los borregos.
Cuesta pensar, mantener la tinta fluyendo, cuando la pereza se acuesta con el agotamiento, y se disfraza de excusas ridículas para no enfrentar la espantosa soledad de una página en blanco.
Podemos prescindir del humo, (Aunque este ayuda) del misterio de una mesa,
cualquiera, en cualquier cuchitril confortable, podemos obviar el ideal, ignorar la música en alto; solo se requiere un alma que no haya aprendido a callarse, y que esté dispuesta a jugarse la razón, contra la inmensa vacuidad de, por ejemplo, digamos, una servilleta.
Toda ella manchada de tristeza y soportando el fantasma de algunas cervezas.
En ocasiones ni siquiera se precisa una historia coherente.
Solo el alarido de la cordura tambaleante,
arrancándose con desesperación la máscara del sometimiento, burlando en un par de versos la esclavitud que supone vivir por un techo, por pan, por algo de calor en el lecho...
¡Diablos!
¡Ni una cama nos hace falta!
¡Podemos soñar desde el suelo!
Decirse la verdad, en la cara, (Al yo, al tú, que nos observa burlón desde el espejo, se entiende) suele ser, la mayor parte del tiempo, una experiencia desagradable...
Por que oscura es la cloaca del corazón y por ella pululan y se multiplican, cosas oscuras y aterradoras.
Pero has de aceptar, concederte el beneficio de la duda...
Empezaste tu camino, el que sea, queriendo arrojar tu espíritu al viento, y por el camino se te pegó un ansia de gloria y de ecos perdurables.
Ser algo mas que una memoria marchita en el mundo de los que han vivido.
Reconoce, poeta, sassenach, taistelachë manchado y marchito,
que anhelas tu voz recitada en alto, por una muchedumbre hambrienta de tus palabras.
¿Y por que no?
Que prohíban tus versos en un par de países musulmanes...
Sariel Rofocale