Darkshade
Poeta adicto al portal
Mentira pudorosa,
la simple caricia
Esta mía, mente insana y fallecida,
esta rotunda alma enmudecida que no deja de temer
Azulejos bajo el mar;
el recuerdo del quid,
del olvido
Y se abren las ventanas,
entra el aire de la meditación y,
tristemente,
una lágrima, un adiós
No es vida la reminiscencia;
libre la locura, la amargura y el correr
Pero aún no ha bajado el telón,
pero aún acabó, como fuego, el teatro
y esa risa borbotaba,
bien injusta, bien insana,
desde la entraña misma de mi odio.
como el volcán, como el halcón, más da;
entre las dulces manos de tu remembranza se derretía,
entre las dulces manos del olvido de los dos.