"Recuerdo del Ángel mío"
Andando por la oscuridad de la noche
me tope con su recuerdo hermoso,
desdichado encuentro el mío,
con tu ojos preciosos.
Oh.. ángel mío,
te has ido de mí,
y tu personificación alada me invade en sueños
y me habla con cariño.
Maldito destino,
que has desangrado el amor de mis venas,
¿por qué te llevas a mi ángel, dulce frescura mía?
Nunca su tumba he visto,
no me he atrevido a pisar la tierra en la que yace su hermoso
cuerpo frío e insensible,
no deseo ver su último lecho,
en el que dio el adiós a todos sus queridos.
Lloro lágrimas sangrientas,
mientras tu voz retumba en mi mente aturdida,
mi inevitable debilidad es palpable ahora, que ya no estás.
Mi voz se desgarra en un grito dolorido
por la pena de tu muerte, ángel mío.
¡Ay! pobre del alma mía, que recorre en pena
las calles de tu recuerdo insuficiente en mi memoria.
Y tú, ¿me ves? ¿me cuidas ángel hermoso?
Ahora estás con Él, con Él que todo lo puede...
Dichosa alma pura, ojos hermosos de bello corazón...
vives allá arriba, en el mundo en que nada es dolor,
donde las nubes son suaves cataratas de risas,
y no de lágrimas como las mías.
¡Ay! si algún día veré tu tumba...
si algún día me atreveré a ver tu nombre grabado en la lápida de mármol...
!Ay¡... si alguna vez me reuniré contigo en el
despertar del amanecer del paraíso...
¡Ay! ángel mío... no te olvides de mí,
pues mi amor se muere sin tu recuerdo,
y vaga desnudo entre la tristeza agonizante
de mi mente turbia.
Tristan[center:58c6834cf2][/center:58c6834cf2]
Andando por la oscuridad de la noche
me tope con su recuerdo hermoso,
desdichado encuentro el mío,
con tu ojos preciosos.
Oh.. ángel mío,
te has ido de mí,
y tu personificación alada me invade en sueños
y me habla con cariño.
Maldito destino,
que has desangrado el amor de mis venas,
¿por qué te llevas a mi ángel, dulce frescura mía?
Nunca su tumba he visto,
no me he atrevido a pisar la tierra en la que yace su hermoso
cuerpo frío e insensible,
no deseo ver su último lecho,
en el que dio el adiós a todos sus queridos.
Lloro lágrimas sangrientas,
mientras tu voz retumba en mi mente aturdida,
mi inevitable debilidad es palpable ahora, que ya no estás.
Mi voz se desgarra en un grito dolorido
por la pena de tu muerte, ángel mío.
¡Ay! pobre del alma mía, que recorre en pena
las calles de tu recuerdo insuficiente en mi memoria.
Y tú, ¿me ves? ¿me cuidas ángel hermoso?
Ahora estás con Él, con Él que todo lo puede...
Dichosa alma pura, ojos hermosos de bello corazón...
vives allá arriba, en el mundo en que nada es dolor,
donde las nubes son suaves cataratas de risas,
y no de lágrimas como las mías.
¡Ay! si algún día veré tu tumba...
si algún día me atreveré a ver tu nombre grabado en la lápida de mármol...
!Ay¡... si alguna vez me reuniré contigo en el
despertar del amanecer del paraíso...
¡Ay! ángel mío... no te olvides de mí,
pues mi amor se muere sin tu recuerdo,
y vaga desnudo entre la tristeza agonizante
de mi mente turbia.
Tristan[center:58c6834cf2][/center:58c6834cf2]