Si me alejo, no volveré. Si me pierdes, no me encontrarás. Si salgo, no volveré a entrar.
Piénsalo bien, antes de perderme, porque si te equivocas, esta vez no podrás volver atrás. No servirá de nada que te pongas a buscar. No es que me de igual. Esque no te das cuenta de cuánto lo he intentado. A mi YA me duele, y no te das cuenta. Crees que solo tú lo pasas mal. Que solo tú tienes problemas. Que solo tus problemas son graves. Crees que no tienes fuerza suficiente para vencerlos. Y créeme, si no la usas pronto, vas a conseguir que esa fuerza que ahora tienes, se desvanezca. Por miedo. Por débil. Pero oye, te entiendo. A todos nos pasa que olvidamos todo lo demás cuando nos supera una situación. Cuando se vuelve todo negro y nos aterrorizamos. Creemos que no podremos salir. Pero joder, no nos rendimos. Lo intentamos. ¿Por qué tú no? Tenemos los ojos cerrados, pero acabamos abriéndolos incluso cuando no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Incluso cuando creemos tener la certeza de que estaremos solos. Sabes, en la oscuridad siempre se acaba encendiendo una luz, por muy pequeña que sea. Tú te empeñas en apagarla, en volver a cerrar los ojos antes de darle una oportunidad para que te ayude a salir, iluminándote el camino aunque solo pueda iluminarte a cada paso, y no mostrarte la salida desde el principio. Se te acaba el tiempo. Y cuando se agote, entonces será cuando te des cuenta de que tu fuerza y el tiempo no serán lo único que hayas perdido. Y todo, ¿por qué? Por un error que no habrán cometido otros. Por elegir a las personas equivocadas. Por seguir el camino hacia un futuro que no te corresponde. Por no admitir que tus lágrimas no son las únicas que ahora caen. Por no ayudar a quienes te necesitan. Por no darte cuenta aunque te lo pidan a gritos. Por no aceptar la ayuda de quienes te la desean dar. Por no darle importancia a los que a ti te dan quizas demasiada. Por mirarte al espejo y no ser capaz de ver que hay una persona que no eres tú. Por pensar que esto va de uno, cuando en realidad es cosa de más. Por infravalorarte, e infravalorar a los demás. Por rendirte, por no querer luchar. Por basar tu vida en llorar y respirar. Pero oye, es tu vida, ¿no? Tú eliges lo que hay en ella, y yo ya no se si quieres que forme parte o no.
Piénsalo bien, antes de perderme, porque si te equivocas, esta vez no podrás volver atrás. No servirá de nada que te pongas a buscar. No es que me de igual. Esque no te das cuenta de cuánto lo he intentado. A mi YA me duele, y no te das cuenta. Crees que solo tú lo pasas mal. Que solo tú tienes problemas. Que solo tus problemas son graves. Crees que no tienes fuerza suficiente para vencerlos. Y créeme, si no la usas pronto, vas a conseguir que esa fuerza que ahora tienes, se desvanezca. Por miedo. Por débil. Pero oye, te entiendo. A todos nos pasa que olvidamos todo lo demás cuando nos supera una situación. Cuando se vuelve todo negro y nos aterrorizamos. Creemos que no podremos salir. Pero joder, no nos rendimos. Lo intentamos. ¿Por qué tú no? Tenemos los ojos cerrados, pero acabamos abriéndolos incluso cuando no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Incluso cuando creemos tener la certeza de que estaremos solos. Sabes, en la oscuridad siempre se acaba encendiendo una luz, por muy pequeña que sea. Tú te empeñas en apagarla, en volver a cerrar los ojos antes de darle una oportunidad para que te ayude a salir, iluminándote el camino aunque solo pueda iluminarte a cada paso, y no mostrarte la salida desde el principio. Se te acaba el tiempo. Y cuando se agote, entonces será cuando te des cuenta de que tu fuerza y el tiempo no serán lo único que hayas perdido. Y todo, ¿por qué? Por un error que no habrán cometido otros. Por elegir a las personas equivocadas. Por seguir el camino hacia un futuro que no te corresponde. Por no admitir que tus lágrimas no son las únicas que ahora caen. Por no ayudar a quienes te necesitan. Por no darte cuenta aunque te lo pidan a gritos. Por no aceptar la ayuda de quienes te la desean dar. Por no darle importancia a los que a ti te dan quizas demasiada. Por mirarte al espejo y no ser capaz de ver que hay una persona que no eres tú. Por pensar que esto va de uno, cuando en realidad es cosa de más. Por infravalorarte, e infravalorar a los demás. Por rendirte, por no querer luchar. Por basar tu vida en llorar y respirar. Pero oye, es tu vida, ¿no? Tú eliges lo que hay en ella, y yo ya no se si quieres que forme parte o no.