Sariel_Rofocale
Poeta recién llegado
Que la muerte me lleve,
Si acaso llego a olvidarte, ciudad de espanto;
Babilonia disfrazada de rito y cristales,
Ciudad soledad,
Marcada a fuego en las ruinas de lo que una vez fue mi alma.
Cínico y cansado,
Como si una eternidad durmiera en mis hombros;
A medias borracho
Con el hedor de mis lágrimas;
Sostenme en la derrota,
Urbe de espanto y gusanos,
Quien tus senderos transita; como una droga;
Ha de acostumbrarse a ver marcada en la piel
Las confusas plegarias de luces y sombras
Que al amanecer y en la noche dispensas;
Tu, temible y sardónica ciudad de esperanzas masacradas;
Cruel, amada Babilonia…
Entre tus callejones, de cerca y a distancia;
Se nos clava una estaca de hormigón y hastío;
Para que nunca te dejemos…
Todos los caminos conducen a tu sombra;
Todas las locuras llevan siempre algo de tu estampa.
Sariel Rofocale
Si acaso llego a olvidarte, ciudad de espanto;
Babilonia disfrazada de rito y cristales,
Ciudad soledad,
Marcada a fuego en las ruinas de lo que una vez fue mi alma.
Cínico y cansado,
Como si una eternidad durmiera en mis hombros;
A medias borracho
Con el hedor de mis lágrimas;
Sostenme en la derrota,
Urbe de espanto y gusanos,
Quien tus senderos transita; como una droga;
Ha de acostumbrarse a ver marcada en la piel
Las confusas plegarias de luces y sombras
Que al amanecer y en la noche dispensas;
Tu, temible y sardónica ciudad de esperanzas masacradas;
Cruel, amada Babilonia…
Entre tus callejones, de cerca y a distancia;
Se nos clava una estaca de hormigón y hastío;
Para que nunca te dejemos…
Todos los caminos conducen a tu sombra;
Todas las locuras llevan siempre algo de tu estampa.
Sariel Rofocale