Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
RECORRIENDO MI CIUDAD
- Canción -
I
Recorriendo mi ciudad
me topo
con mi propia identidad.
Cuando me quiero encontrar
lo logro
paso a paso, al caminar...
Cada arteria es extensión
de mi transitado y leal corazón;
soy vereda, soy farol,
soy fachada, soy cordón,
soy asfalto, también balcón...
ciudadano soy.
Mi don especial...
es tomarle el vivo pulso
a esta capital.
Esto no es casual,
(por supuesto),
llevo hasta el final,
muy bien puesto,
mi orgullo local.
II
Es mi cuerpo breve arquitectura
de esta urbe rica en esculturas.
Es mi alma esencia en la aventura
de esta gran ciudad.
Para andar no necesito planos;
me oriento en mis palmas de antemano...
Cualquier sitio metropolitano
es mi vecindad.
III
Cada amanecer, después del sueño,
me reclino en mi alto ventanal
y mi vista se hunde en un ensueño;
unión de artificios y paz natural.
El cemento encuentra en la arboleda
la solución de lo inmortal.
Aunque el mundo crucé, puedo asegurar
que mi alma nunca ha abandonado esta ciudad
-le es imprescindible su lugar-...
y el mal vacío de mi andar por la inmensidad
lo llené al llorar...
Ariel Carrizo Pacheco
(Letra y Música, 2003)
- Canción -
I
Recorriendo mi ciudad
me topo
con mi propia identidad.
Cuando me quiero encontrar
lo logro
paso a paso, al caminar...
Cada arteria es extensión
de mi transitado y leal corazón;
soy vereda, soy farol,
soy fachada, soy cordón,
soy asfalto, también balcón...
ciudadano soy.
Mi don especial...
es tomarle el vivo pulso
a esta capital.
Esto no es casual,
(por supuesto),
llevo hasta el final,
muy bien puesto,
mi orgullo local.
II
Es mi cuerpo breve arquitectura
de esta urbe rica en esculturas.
Es mi alma esencia en la aventura
de esta gran ciudad.
Para andar no necesito planos;
me oriento en mis palmas de antemano...
Cualquier sitio metropolitano
es mi vecindad.
III
Cada amanecer, después del sueño,
me reclino en mi alto ventanal
y mi vista se hunde en un ensueño;
unión de artificios y paz natural.
El cemento encuentra en la arboleda
la solución de lo inmortal.
Aunque el mundo crucé, puedo asegurar
que mi alma nunca ha abandonado esta ciudad
-le es imprescindible su lugar-...
y el mal vacío de mi andar por la inmensidad
lo llené al llorar...
Ariel Carrizo Pacheco
(Letra y Música, 2003)