Maria Durante
Poeta recién llegado
Tarde oculta de delirios,
de mustias languideces,
borrosas horas
de momentos,
de soledad profunda,
de quieto mar, de cielo inmenso,
playa abierta, infinito vaivén de eternas olas
adormecen los tiesos acantilados
cual colosos semidesnudos embebidos de arena.
El sol amarillo débil de un otoño de nardos,
cae borrado por la brizna que salpica.
Sola ante dios nada le reclamo
quizás solo su promesa de eternas gaviotas en el cielo.
más allá del ancho mar el cosmos perfecto.
Será todo tan sencillo , natural
como el agua solitaria que besa la playa muriendo.
¿Habrá para este infierno cielo?
o solo será el rutinario despojo del invierno
de la vida que llorando pasa.
María de los Ángeles Durante
de mustias languideces,
borrosas horas
de momentos,
de soledad profunda,
de quieto mar, de cielo inmenso,
playa abierta, infinito vaivén de eternas olas
adormecen los tiesos acantilados
cual colosos semidesnudos embebidos de arena.
El sol amarillo débil de un otoño de nardos,
cae borrado por la brizna que salpica.
Sola ante dios nada le reclamo
quizás solo su promesa de eternas gaviotas en el cielo.
más allá del ancho mar el cosmos perfecto.
Será todo tan sencillo , natural
como el agua solitaria que besa la playa muriendo.
¿Habrá para este infierno cielo?
o solo será el rutinario despojo del invierno
de la vida que llorando pasa.
María de los Ángeles Durante