Nat Guttlein
さん
Los auriculares siguen en el suelo,
la música suena en mis oídos,
pero no proviene de ellos.
Estoy sentada frente a la pantalla del ordenador,
pero la realidad que en él se presenta,
ni siquiera logra mentirme lo suficiente.
No me convence de nada,
porque a las mentiras me las digo yo.
La realidad se encargada de enviarme al doctor,
de decirme que tengo que moverme,
porque los músculos del corazón se atrofian fácilmente,
pero es que el cáncer me cuida a lo lejos.
Las quimioterapias son esas fotos en la repisa,
que me dicen que todo tiempo pasado fue mejor,
porque la realidad a una niña de cuatro años,
no le pega lo fuerte,
que a una mujer de veinticuatro,
que se sujeta a otro cigarrillo barato o vaso de wiski.
Me duele todo lo que no puedo prevenir,
porque las razones para derramar lágrimas,
se me atoran en la garganta y las palabras ríen fuerte.
Escribo porque es un acto de desobediencia,
hacia el sistema,
hacia la depresión,
hacia la apatía,
hacia el universo,
e inclusive hacia mí misma.
Porque el teclado sigue resonando,
las teclas continúan con su tic tac tic tac tic tac,
pero acaso,
son las teclas o es el reloj interno,
que continúa apresurándome sobre lo lento que mi presente va?
"el manifiesto de una realidad rota,
se une con los sueños de la persona en cuestión,
cuando su psiquis se encuentra enferma…"
Dice el doctor,
pero a quien le creo?
piensa mi otra yo.
la música suena en mis oídos,
pero no proviene de ellos.
Estoy sentada frente a la pantalla del ordenador,
pero la realidad que en él se presenta,
ni siquiera logra mentirme lo suficiente.
No me convence de nada,
porque a las mentiras me las digo yo.
La realidad se encargada de enviarme al doctor,
de decirme que tengo que moverme,
porque los músculos del corazón se atrofian fácilmente,
pero es que el cáncer me cuida a lo lejos.
Las quimioterapias son esas fotos en la repisa,
que me dicen que todo tiempo pasado fue mejor,
porque la realidad a una niña de cuatro años,
no le pega lo fuerte,
que a una mujer de veinticuatro,
que se sujeta a otro cigarrillo barato o vaso de wiski.
Me duele todo lo que no puedo prevenir,
porque las razones para derramar lágrimas,
se me atoran en la garganta y las palabras ríen fuerte.
Escribo porque es un acto de desobediencia,
hacia el sistema,
hacia la depresión,
hacia la apatía,
hacia el universo,
e inclusive hacia mí misma.
Porque el teclado sigue resonando,
las teclas continúan con su tic tac tic tac tic tac,
pero acaso,
son las teclas o es el reloj interno,
que continúa apresurándome sobre lo lento que mi presente va?
"el manifiesto de una realidad rota,
se une con los sueños de la persona en cuestión,
cuando su psiquis se encuentra enferma…"
Dice el doctor,
pero a quien le creo?
piensa mi otra yo.
Última edición: