Susana Rodrigues Tuegols
Poeta adicto al portal
RANI YA ESTA LISTO TU BAÑO
Casas contiguas . Vidas iguales en cronologías . Dos mujeres.
Ambas de cuarenta y ocho años pero con diecisiete primaveras mentales la primera y setenta la segunda.
Grotescos pómulos coloreados de carmín , cabellos ensortijados , figura voluminosa.
Exasperada , impaciente aguardando una visita
Suena el timbre
Mientras su vecina cuya estampa oscura y solemne haría revivir épocas medievales , se dirigía hacia su acuario ubicado en el extremo de un jardín de invierno.
Sentada en una piedra redonda , una ranita aguardaba
_Rani , ya debe estar listo tu baño _ pronunció la mujer y ante el ademán de su dueña la ranita se sumergió en las aguas , creyéndolas tibias
_¡Rani! _ volvió a repetir con un ahogo en su voz.
El animalito de un salto trepó suavemente a la roca y su piel ardía soltando vapores.
La temperatura del baño era elevada.
_No es nada , después pasa_ dijo afligida tratando de suavizar con las yemas de sus dedos la casi quemadura de Rani.
Luego de atender la puerta se encontraba por fin con esa voz hecha persona .
¡Cuántas veces habían hablado por teléfono !
_Si querido_ , afirmó en un afán de mostrarse , ante la mirada endurecida de su compañero.
Quería expresarle que era ella , la tantas veces imaginada
Saliendo de su mutismo y evadiendo su vista , el hombre titubeó tratando de ser diplomático.
_Podríamos ir a tomar un trago al bar _
A lo que ella respondió melosa_ Lástima se está bien aquí preferiría quedarme, si no le molesta.
_Bueno , si_
_Pero que te pasa?_
_Nada, nada_
El impacto sufrido por Jorge posiblemente había sido tan fuerte como el de Rani contra la temperatura antinatural de su baño.
SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
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Casas contiguas . Vidas iguales en cronologías . Dos mujeres.
Ambas de cuarenta y ocho años pero con diecisiete primaveras mentales la primera y setenta la segunda.
Grotescos pómulos coloreados de carmín , cabellos ensortijados , figura voluminosa.
Exasperada , impaciente aguardando una visita
Suena el timbre
Mientras su vecina cuya estampa oscura y solemne haría revivir épocas medievales , se dirigía hacia su acuario ubicado en el extremo de un jardín de invierno.
Sentada en una piedra redonda , una ranita aguardaba
_Rani , ya debe estar listo tu baño _ pronunció la mujer y ante el ademán de su dueña la ranita se sumergió en las aguas , creyéndolas tibias
_¡Rani! _ volvió a repetir con un ahogo en su voz.
El animalito de un salto trepó suavemente a la roca y su piel ardía soltando vapores.
La temperatura del baño era elevada.
_No es nada , después pasa_ dijo afligida tratando de suavizar con las yemas de sus dedos la casi quemadura de Rani.
Luego de atender la puerta se encontraba por fin con esa voz hecha persona .
¡Cuántas veces habían hablado por teléfono !
_Si querido_ , afirmó en un afán de mostrarse , ante la mirada endurecida de su compañero.
Quería expresarle que era ella , la tantas veces imaginada
Saliendo de su mutismo y evadiendo su vista , el hombre titubeó tratando de ser diplomático.
_Podríamos ir a tomar un trago al bar _
A lo que ella respondió melosa_ Lástima se está bien aquí preferiría quedarme, si no le molesta.
_Bueno , si_
_Pero que te pasa?_
_Nada, nada_
El impacto sufrido por Jorge posiblemente había sido tan fuerte como el de Rani contra la temperatura antinatural de su baño.
SUSANA RODRIGUES TUEGOLS
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