IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Dejando de lado el dolor,
la apariencia incomprobable
de nuestros sentidos,
dejando de lado nuestro afán por soñar,
nuestro deseo de racionalizar lo material,
somos el envase, entre internos dones,
de una capacidad para discernir
lo incomprobable de lo inmaterial,
remarcamos siempre por primera vez,
que todo es una percepción,
que la acción en las palabras
son de las incógnitas que nos rodean,
que nos comunicamos por creencias,
y por creencias sufrimos,
negamos cualquier rastro de perfección,
porque creemos que el universo no tiene fin,
quizás la causa sea algún infinito,
algo que escapa
de nuestra precaria concepción,
quizás un inicio
sea la esperanza de un final,
quizás la existencia
sea fruto de una inexistencia dinámica,
quizás la vida,
sea una secuencia de logrados valores,
quizás la muerte sea una transición,
y su espera, sabiduría.
la apariencia incomprobable
de nuestros sentidos,
dejando de lado nuestro afán por soñar,
nuestro deseo de racionalizar lo material,
somos el envase, entre internos dones,
de una capacidad para discernir
lo incomprobable de lo inmaterial,
remarcamos siempre por primera vez,
que todo es una percepción,
que la acción en las palabras
son de las incógnitas que nos rodean,
que nos comunicamos por creencias,
y por creencias sufrimos,
negamos cualquier rastro de perfección,
porque creemos que el universo no tiene fin,
quizás la causa sea algún infinito,
algo que escapa
de nuestra precaria concepción,
quizás un inicio
sea la esperanza de un final,
quizás la existencia
sea fruto de una inexistencia dinámica,
quizás la vida,
sea una secuencia de logrados valores,
quizás la muerte sea una transición,
y su espera, sabiduría.