IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cuando las palabras no alcanzan,
ni los suspiros cara a cara,
ni los sueños entre besos de almas,
entre luces de tenue etereidad,
mis roces de piel,
de estatuas que fueron diosas,
de vientres que fueron rosas,
de amores que fueron
lastimosa ausencia,
que ahora son
dolores de cielo,
lo que queda es el recuerdo lumínico,
de instantes eternos,
que se recuerdan
mientras el pensar exista,
mientras el placer se sienta,
mientras su poder conquiste,
y aún las palabras no alcanzan,
porque toda experiencia
se siente individualmente,
porque el ardor de la mente
es imposible de recrear,
porque el clamor del universo,
siempre fue un sentir innecesario,
porque hay un creador,
que se cree omnipotente,
que se piensa desertor,
que podría estar muerto,
que aún así
quisiera todo amor.
ni los suspiros cara a cara,
ni los sueños entre besos de almas,
entre luces de tenue etereidad,
mis roces de piel,
de estatuas que fueron diosas,
de vientres que fueron rosas,
de amores que fueron
lastimosa ausencia,
que ahora son
dolores de cielo,
lo que queda es el recuerdo lumínico,
de instantes eternos,
que se recuerdan
mientras el pensar exista,
mientras el placer se sienta,
mientras su poder conquiste,
y aún las palabras no alcanzan,
porque toda experiencia
se siente individualmente,
porque el ardor de la mente
es imposible de recrear,
porque el clamor del universo,
siempre fue un sentir innecesario,
porque hay un creador,
que se cree omnipotente,
que se piensa desertor,
que podría estar muerto,
que aún así
quisiera todo amor.