A ustedes, les contaré bajito lo que ocurre...
Hay cuestiones que cuestan expresar siempre,
pero cuando se expresan, son capaces de derrumbar todo,
la barrera de lo finito, la barrera de lo irreal.
Por ejemplo a mí me cuesta expresarle cariño a mi madre,
arisco me convierto cuando estoy a su lado,
arisco de besos, de abrazos, arisco de verdades,
pero yo la quiero con mi cariño inefable...
En este rato me acompaña el miedo, y si aparece mi madre,
y si ella oye siquiera mis palabras sinceras, y si las oye...
Y dice ¡qué lindo!, que hago yo aparte de quedar irresoluto,
Yo casi nunca le doy nada, entonces seguro estaría fascinada,
que puedo hacer, rompo mis palabras, pero el cariño se rompe...
A veces me dan deseos de abrazar a mi madre, y rabia me da no poder,
cómo las otras personas pueden, por qué yo no. Dejaré quererme...
No le digan a mi madre cuando me muera.
¡Díganle que fui en busca de la vida!, a lugares remotos,
pero jamás le digan que fue la muerte la que vino en busca de mí...
Quiero morir primero, para no caer al averno,
unos minutos después que ella se vaya al cielo,
porque no soportaría que se muriera, aunque sea cobardía lo que cometería...
No cumplí en hablar bajito, pero gracias por escucharme,
lo deploro, pero así hablo, ¡cuando hablo de mi madre!
Mamá, te adoro...
Hay cuestiones que cuestan expresar siempre,
pero cuando se expresan, son capaces de derrumbar todo,
la barrera de lo finito, la barrera de lo irreal.
Por ejemplo a mí me cuesta expresarle cariño a mi madre,
arisco me convierto cuando estoy a su lado,
arisco de besos, de abrazos, arisco de verdades,
pero yo la quiero con mi cariño inefable...
En este rato me acompaña el miedo, y si aparece mi madre,
y si ella oye siquiera mis palabras sinceras, y si las oye...
Y dice ¡qué lindo!, que hago yo aparte de quedar irresoluto,
Yo casi nunca le doy nada, entonces seguro estaría fascinada,
que puedo hacer, rompo mis palabras, pero el cariño se rompe...
A veces me dan deseos de abrazar a mi madre, y rabia me da no poder,
cómo las otras personas pueden, por qué yo no. Dejaré quererme...
No le digan a mi madre cuando me muera.
¡Díganle que fui en busca de la vida!, a lugares remotos,
pero jamás le digan que fue la muerte la que vino en busca de mí...
Quiero morir primero, para no caer al averno,
unos minutos después que ella se vaya al cielo,
porque no soportaría que se muriera, aunque sea cobardía lo que cometería...
No cumplí en hablar bajito, pero gracias por escucharme,
lo deploro, pero así hablo, ¡cuando hablo de mi madre!
Mamá, te adoro...