José María Arévalo
Poeta recién llegado
No soy poeta, ni escritos, sacerdote pues no soy,
tampoco filosofo, ni orado, solo se que vivo en
un mundo de hoy, donde todo es tan rápido y
nada pasa tan despacio, como las nubes en el cielo
que alaban al Señor.
Soy un triste soñador que escribo mis versos de amor
en una hoja de papel bonk. Corta es mi vida y siento
un gran dolor, escribo para vivir y vivir sin morir
no puedo, nunca escribí un poema menos una canción
lo hago para distraerme y cuando tengo angustia en el corazón,
trató de tejer ideas en orden lógico y sin error.
Metáforas, no ocupo pues difíciles para mi son
porque no me ayudas tu y entre los dos descubrimos
quien soy, tal ves soy aquel que ayer no mas decía;
brindo por la mujer que desgarro mis sentimientos…
Y araño mi cuerpo, o como el ruiseñor que estaba herido
en la jaula de oro que tejió tu amor, soy el hidalgo noble
y melancólico de tu ilusión perdida por el viento
en el mar de tus pensamientos y que agoniza por dentro
tampoco filosofo, ni orado, solo se que vivo en
un mundo de hoy, donde todo es tan rápido y
nada pasa tan despacio, como las nubes en el cielo
que alaban al Señor.
Soy un triste soñador que escribo mis versos de amor
en una hoja de papel bonk. Corta es mi vida y siento
un gran dolor, escribo para vivir y vivir sin morir
no puedo, nunca escribí un poema menos una canción
lo hago para distraerme y cuando tengo angustia en el corazón,
trató de tejer ideas en orden lógico y sin error.
Metáforas, no ocupo pues difíciles para mi son
porque no me ayudas tu y entre los dos descubrimos
quien soy, tal ves soy aquel que ayer no mas decía;
brindo por la mujer que desgarro mis sentimientos…
Y araño mi cuerpo, o como el ruiseñor que estaba herido
en la jaula de oro que tejió tu amor, soy el hidalgo noble
y melancólico de tu ilusión perdida por el viento
en el mar de tus pensamientos y que agoniza por dentro
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