IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Enfrente de la verdad,
se escucha a la vida parir,
se observan a las noches huir,
a los cielos morir,
se escucha y se observa tanto,
que parece que la vida
nos obliga a su maldecir,
maldice nuestra existencia,
que no se oculta,
maldice toda divinidad,
que se resguarda,
bajo el yugo del arrepentimiento,
entre un silencio dormido,
la muerte descansa en su pozo,
los cuervos se alimentan de si mismos,
y la pena
ahora es el placer de estar muerto,
dirigen las nuevas almas los vientos,
hacia latitudes nunca vistas,
como si quisieran escapar,
como si quisieran olvidar todo recuerdo,
toda vivencia.
se escucha a la vida parir,
se observan a las noches huir,
a los cielos morir,
se escucha y se observa tanto,
que parece que la vida
nos obliga a su maldecir,
maldice nuestra existencia,
que no se oculta,
maldice toda divinidad,
que se resguarda,
bajo el yugo del arrepentimiento,
entre un silencio dormido,
la muerte descansa en su pozo,
los cuervos se alimentan de si mismos,
y la pena
ahora es el placer de estar muerto,
dirigen las nuevas almas los vientos,
hacia latitudes nunca vistas,
como si quisieran escapar,
como si quisieran olvidar todo recuerdo,
toda vivencia.