Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Desoxidar tu escultura
mármol de tus labios que tiemblan
calor de cipreses en invierno
fulgor de tantas locuras rotas
tantos años sin sentir el yo.
Me bajo de tus ojos
y recorro cada peldaño de tu espera,
cadáveres de agua y sal
fluyen de la profundidad de tus demonios,
desmayando mariposas que no llegan a posarse
sobre la corola de tu sexo.
Es demasiado tarde para reparar esto
quizás,
es tibio aún el aliento entre mis cosas,
tu dulzor de damascos en los labios
y el parche de peces de tus palabras.
Dejarse ir entonces,
es la manera más sencilla
de decirte amores de palabras
que tiemblan en mis pupilas.
mármol de tus labios que tiemblan
calor de cipreses en invierno
fulgor de tantas locuras rotas
tantos años sin sentir el yo.
Me bajo de tus ojos
y recorro cada peldaño de tu espera,
cadáveres de agua y sal
fluyen de la profundidad de tus demonios,
desmayando mariposas que no llegan a posarse
sobre la corola de tu sexo.
Es demasiado tarde para reparar esto
quizás,
es tibio aún el aliento entre mis cosas,
tu dulzor de damascos en los labios
y el parche de peces de tus palabras.
Dejarse ir entonces,
es la manera más sencilla
de decirte amores de palabras
que tiemblan en mis pupilas.