Extravagante
Poeta recién llegado
Piensa en tus pies.
¿Te das cuenta de cómo tocan el suelo?
Lo pisan sin pedirle permiso,
como si siempre hubieran tenido derecho a estar ahí.
Pero, ¿y si el suelo no te quiere?
¿Y si mañana no está?
Mira el vaso en la mesa.
¿Lo ves lleno o lo ves vacío?
Solo es un vaso
que ni sabe que lo estás mirando.
El tiempo pasa,
lo sabes porque el celular vibra,
porque alguien te escribe,
porque la sombra en la pared
se movió dos centímetros.
¿Pero quién decide cómo pasa?
¿Tú o el que construyó el reloj?
Piensa en las palabras que no dijiste ayer.
¿Te pesan en la garganta?
O ya se deshicieron,
como el humo de un cigarro
que nadie encendió.
Y mientras lees esto,
¿te preguntas si lo que importa
es que lo entiendas,
o simplemente que lo sientas?
Porque tal vez la vida
no está para ser entendida,
sino para seguirla como puedas.
¿Te das cuenta de cómo tocan el suelo?
Lo pisan sin pedirle permiso,
como si siempre hubieran tenido derecho a estar ahí.
Pero, ¿y si el suelo no te quiere?
¿Y si mañana no está?
Mira el vaso en la mesa.
¿Lo ves lleno o lo ves vacío?
Solo es un vaso
que ni sabe que lo estás mirando.
El tiempo pasa,
lo sabes porque el celular vibra,
porque alguien te escribe,
porque la sombra en la pared
se movió dos centímetros.
¿Pero quién decide cómo pasa?
¿Tú o el que construyó el reloj?
Piensa en las palabras que no dijiste ayer.
¿Te pesan en la garganta?
O ya se deshicieron,
como el humo de un cigarro
que nadie encendió.
Y mientras lees esto,
¿te preguntas si lo que importa
es que lo entiendas,
o simplemente que lo sientas?
Porque tal vez la vida
no está para ser entendida,
sino para seguirla como puedas.