¡Cómo se mecen las hojas con esta tenue brisa!
¡Cómo brillan sus cuerpos adustos!
¿Por qué lo hacen? ¿Acaso algo querrán decir?
Lo cierto es que a veces las escuchamos,
En su canto, o en su llanto
En su alumbramiento o en el instante anterior a su destrucción
Y nos cuentan las cosas íntimas de un raro ocaso
De algún alma en pena
Que vagó por los cielos
Y descansó en sus colores
Destiñolientos, llenos de fragancias opulentas.
De esas almas nos cuentan,
Llenas de una mezcla de cosas íntimas.
Íntimas en nuestra propia flor
Que no es otra flor
Que nuestra propia alma
Que en pena vagó por los cielos
Y descansó por un momento
En el retazo bulboso de las hojas
Que se mecen tenues al viento

¡Cómo brillan sus cuerpos adustos!
¿Por qué lo hacen? ¿Acaso algo querrán decir?
Lo cierto es que a veces las escuchamos,
En su canto, o en su llanto
En su alumbramiento o en el instante anterior a su destrucción
Y nos cuentan las cosas íntimas de un raro ocaso
De algún alma en pena
Que vagó por los cielos
Y descansó en sus colores
Destiñolientos, llenos de fragancias opulentas.
De esas almas nos cuentan,
Llenas de una mezcla de cosas íntimas.
Íntimas en nuestra propia flor
Que no es otra flor
Que nuestra propia alma
Que en pena vagó por los cielos
Y descansó por un momento
En el retazo bulboso de las hojas
Que se mecen tenues al viento
