En lo nocturno
algo trastoca y vuelca ,
se enreda en los ojos,
en los dedos, en las bocas.
Algo se engendra
dentro de los surcos,
en los internos labios,
en la prisión del beso.
Algo se alimenta
de un fuego fatuo
en el centro del incendio.
Siento como su voz se evapora
en una canción prohibida
y se manifiesta
más allá de los cristales,
en las aceras del pueblo
revolcando las hojas
vacías del tiempo.
Algo vibra en el polvo,
en la sangre ,
en todas partes
que muere y no.
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