Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
¿Qué hago siempre?
¿Por qué siempre tomo un autobus, y camino descalzo horrorizado por ese transeúnte que me mira pero no lo hace,
esa mujer que quiero que me mire, y no lo hace,
esa gritadera de buses que mata mis neuronas, esas miles de millones,
femeninas sensibles,
estertoras sin sexo.
Y por eso no sé qué he hecho durante toda mi vida,
esconderme del miedo que le tengo a todos y a mí,
al profundo horror que a veces me patea el craneo,
y siento ese horror que devora mi alma,
me carcome y muerde el corazón que late y late ansioso,
y atraigo a los incautos,
pero mejor a las incautas.
No deseo ser virgen de mi propia sexualidad,
prefiero ser un cambio mutación hacia un ser azul como en "Avatar."
Porque ese mundo me haría feliz, me haría bien pero no vivo ahi.
Vivo en el ruido martirio de la música,
que mata el arte,
los aretes de manos libres de celulares sin creatividad, pero qué delicia para mi hambre técnica, tecnológica, huracanes y volcanes de hambre,
y creemos que es de discos duros de Terabytes,
con treinta millones de libros en un mini-habitáculo donde nos guardamos todo lo que nunca nos diremos unos a otros,
queda para la posteridad,
el camino trasero del olvido,
hasta el Siglo XXX, después mejor.
Por eso no sé lo que hago, y hago muchas cosas, y mi mente es ardor que recorre los pulmones de mi aire en el corazón de mi alma,
y retrocedo para encontrar la salida correcta del Metro,
pero no está,
y aparece de repente.
¿Por qué siempre tomo un autobus, y camino descalzo horrorizado por ese transeúnte que me mira pero no lo hace,
esa mujer que quiero que me mire, y no lo hace,
esa gritadera de buses que mata mis neuronas, esas miles de millones,
femeninas sensibles,
estertoras sin sexo.
Y por eso no sé qué he hecho durante toda mi vida,
esconderme del miedo que le tengo a todos y a mí,
al profundo horror que a veces me patea el craneo,
y siento ese horror que devora mi alma,
me carcome y muerde el corazón que late y late ansioso,
y atraigo a los incautos,
pero mejor a las incautas.
No deseo ser virgen de mi propia sexualidad,
prefiero ser un cambio mutación hacia un ser azul como en "Avatar."
Porque ese mundo me haría feliz, me haría bien pero no vivo ahi.
Vivo en el ruido martirio de la música,
que mata el arte,
los aretes de manos libres de celulares sin creatividad, pero qué delicia para mi hambre técnica, tecnológica, huracanes y volcanes de hambre,
y creemos que es de discos duros de Terabytes,
con treinta millones de libros en un mini-habitáculo donde nos guardamos todo lo que nunca nos diremos unos a otros,
queda para la posteridad,
el camino trasero del olvido,
hasta el Siglo XXX, después mejor.
Por eso no sé lo que hago, y hago muchas cosas, y mi mente es ardor que recorre los pulmones de mi aire en el corazón de mi alma,
y retrocedo para encontrar la salida correcta del Metro,
pero no está,
y aparece de repente.