Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que fácil decir paz,
sin que una granada te desgaje tu pierna,
que fácil hablar de paz,
sin que una bala te desangre el corazón,
que fácil es mencionar la paz,
sin que un misil cruce con furia los techos de tu casa,
que fácil mis amigo,
mmmmmmm.....,
que fácil mis enemigos....
¿Paz..., donde te encuentro?
en que piso de mi ciudad te hallo,
no escuchas mi ahogo desesperado,
¿por qué callas?,
y te haces silenciosa al grito de auxilio,
que con desesperación vocifera el pueblo bombardeado,
es que aún deseas ver más castigo,
¡¿ya no es suficiente?!.....,
te seduce ver mis lágrimas rodar por la curvatura de un fusil,
te abandonas al lastimero alarido que confieso hoy,
te regocija ver mi corazón dinamitado con desconsuelo.
¡¡PAZ!!...,
por favor aparece veloz,
que pronto la lluvia sólo será fuego,
que de llagas mis pies se llenaran,
si los huesos continúan desparramándose sin repugnancia,
te lo suplico muéstrate,
haber si el desarmado se apiada de mi congoja,
haber si el pasivo logra sacar la voz.
Paz..., te has quedado sorda,
y me sorprende tu quietud casi humana,
que silva el mismo son de la guerra,
será que has encontrado la forma de que te conozcan
y aún nos castigas por no haberte cuidado.
Que fácil era llamarte,
sólo falta que escuches
y corras apresurada a nuestro encuentro,
que se han juntado demasiados niños llorando
a la vera de la ciudad bombardeada.....
sin que una granada te desgaje tu pierna,
que fácil hablar de paz,
sin que una bala te desangre el corazón,
que fácil es mencionar la paz,
sin que un misil cruce con furia los techos de tu casa,
que fácil mis amigo,
mmmmmmm.....,
que fácil mis enemigos....
¿Paz..., donde te encuentro?
en que piso de mi ciudad te hallo,
no escuchas mi ahogo desesperado,
¿por qué callas?,
y te haces silenciosa al grito de auxilio,
que con desesperación vocifera el pueblo bombardeado,
es que aún deseas ver más castigo,
¡¿ya no es suficiente?!.....,
te seduce ver mis lágrimas rodar por la curvatura de un fusil,
te abandonas al lastimero alarido que confieso hoy,
te regocija ver mi corazón dinamitado con desconsuelo.
¡¡PAZ!!...,
por favor aparece veloz,
que pronto la lluvia sólo será fuego,
que de llagas mis pies se llenaran,
si los huesos continúan desparramándose sin repugnancia,
te lo suplico muéstrate,
haber si el desarmado se apiada de mi congoja,
haber si el pasivo logra sacar la voz.
Paz..., te has quedado sorda,
y me sorprende tu quietud casi humana,
que silva el mismo son de la guerra,
será que has encontrado la forma de que te conozcan
y aún nos castigas por no haberte cuidado.
Que fácil era llamarte,
sólo falta que escuches
y corras apresurada a nuestro encuentro,
que se han juntado demasiados niños llorando
a la vera de la ciudad bombardeada.....