IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Silente,
el reloj de mi mente,
se derrama lentamente,
de repente, así sin mas,
la pausa que anhelaba mi cuerpo,
se derrite de entre mis penas,
cada hueso que sostiene mi presente,
cada beso latente,
ósculos permanentes,
en la piel
que ahora es coagulación sepulcral,
sangre de carbón, fuente del dolor
que alimenta el horror presente,
obsequio, malicioso,
tortura efervescente,
terminaremos,
cenizas inconscientes,
llenando de burbujas el alma,
de brújulas universales
en cada cielo que se cae,
en cada sombra que se sabe,
que se entiende como día,
como vía de escape,
la que escapa de la verdad,
porque los que la escuchan se niegan,
y los que la ven no aguantan,
porque saben que no cambia ni cambiará,
entre marañas de nieblas,
suave al tacto cada respiro,
áspera es la exhalación,
un trémulo escozor existencial,
vital para seguir valientemente,
con miedo en la mente,
impulsados por una corriente traumada,
por una enfermedad
que es la cura de todo dolor,
estoy en la telaraña,
en la trampa de esta vida,
o en la cuna de una sociedad perdida,
en la punta, a punto de saltar al precipicio,
veo suplicio,
entiendo,
ese vicio que nos quema,
esa razón que genera
un dolor,
que al alma eleva.
el reloj de mi mente,
se derrama lentamente,
de repente, así sin mas,
la pausa que anhelaba mi cuerpo,
se derrite de entre mis penas,
cada hueso que sostiene mi presente,
cada beso latente,
ósculos permanentes,
en la piel
que ahora es coagulación sepulcral,
sangre de carbón, fuente del dolor
que alimenta el horror presente,
obsequio, malicioso,
tortura efervescente,
terminaremos,
cenizas inconscientes,
llenando de burbujas el alma,
de brújulas universales
en cada cielo que se cae,
en cada sombra que se sabe,
que se entiende como día,
como vía de escape,
la que escapa de la verdad,
porque los que la escuchan se niegan,
y los que la ven no aguantan,
porque saben que no cambia ni cambiará,
entre marañas de nieblas,
suave al tacto cada respiro,
áspera es la exhalación,
un trémulo escozor existencial,
vital para seguir valientemente,
con miedo en la mente,
impulsados por una corriente traumada,
por una enfermedad
que es la cura de todo dolor,
estoy en la telaraña,
en la trampa de esta vida,
o en la cuna de una sociedad perdida,
en la punta, a punto de saltar al precipicio,
veo suplicio,
entiendo,
ese vicio que nos quema,
esa razón que genera
un dolor,
que al alma eleva.