IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Desde los adentros,
atormenta nuestra etereidad,
de sueños efímeros,
de sentimientos infinitos,
dolor de paraíso y pecado,
ardor de lamento regurgitado,
ahogándonos como hormigas,
entre océanos y tormentas,
ahogando cada momento,
entre un horror de abismo inmenso,
porque toda vida es minúscula,
seguirán las olas chocando,
contra las caóticas espirales del tiempo,
de tiempo escrito,
de tiempo muerto,
escarban las almas por debajo,
buscando algún cadáver que respire,
condenan los dioses desde arriba,
perdiendo mente y cuerpo,
perdiendo de a poco su humanidad,
perdiendo todo orgullo, aun latente,
imploran los vivos,
entre presente turbado,
encriptan caminos,
por miedo al recelo del afortunado,
imploran destinos,
los que se descubrieron perdidos,
a los que la vida les robo toda razón,
implora el bien debido,
por el sufrir que no ha sucumbido,
por toda muerte,
que crece fuerte
como crece el nido.
atormenta nuestra etereidad,
de sueños efímeros,
de sentimientos infinitos,
dolor de paraíso y pecado,
ardor de lamento regurgitado,
ahogándonos como hormigas,
entre océanos y tormentas,
ahogando cada momento,
entre un horror de abismo inmenso,
porque toda vida es minúscula,
seguirán las olas chocando,
contra las caóticas espirales del tiempo,
de tiempo escrito,
de tiempo muerto,
escarban las almas por debajo,
buscando algún cadáver que respire,
condenan los dioses desde arriba,
perdiendo mente y cuerpo,
perdiendo de a poco su humanidad,
perdiendo todo orgullo, aun latente,
imploran los vivos,
entre presente turbado,
encriptan caminos,
por miedo al recelo del afortunado,
imploran destinos,
los que se descubrieron perdidos,
a los que la vida les robo toda razón,
implora el bien debido,
por el sufrir que no ha sucumbido,
por toda muerte,
que crece fuerte
como crece el nido.