Difícil de expresar; estar entre los umbrales del pasado y futuro, jugar con el alma en ese
umbral donde se encuentran los hilos más suntuosos de la experiencia sutil. Gracias.
PUERTA ENCAJADA EN EL DESTINO
Sólo entre lo indefinible,
discreto entre las inflexiones
quiero perpetuar la duplicación de los movimientos.
Hay un lugar que se ajusta en la distancia del destino,
allí las puertas encajan en cintas de islas enramadas,
es el viento que siento tras los espejos cansados,
viaje a ese agujero de los simétricos octógonos
donde los rostros apacibles son secretos sellados.
Llego vertido a ese espacio entre pasado y futuro,
donde el hombre se siente ermitaño de lunas,
expuesto a velocidad de penumbras horizontales
que dejan sentir la aceleración de las hojas crecidas;
el cuerpo ingrávido, arrodillado y abandonado a su carga
mientras se libera el flujo de las lluvias brillantes
que hacen sentir el sabor de las memorias gastadas.
Puntos que explosionan en espumas de burbujas;
invertir el paso para sobrevivir en el rescate del tiempo,
giro de pendientes donde las constelaciones son sigmas
clavos que generan sueños de deformadas ideas.
Mientras, el mundo huye de la imaginación y todo
se convierte en el ojo de la cara de un velo enlutado.
Aún oigo resonar la tentación de las agotaciones,
mientras las islas desnudas son los puntos de altura,
el camino que por momentos se vierte a mis pies,
el paisaje de las compañías sedantes, la naturaleza.
Beber a sorbos los colores de estos ciclos
son impulso de creación entre los caminos
que desbordan el propio límite del cuerpo,
sustancia que acompaña a los espejos cansados,
génesis de la raíz de los árboles en circulación,
epidermis de franjas, horarios y heridas rasgadas
que vierten lágrimas sobre la belleza sustancial.
Mientras el alma, con su naturaleza interior,
busca la recitación y el reposo de una fuente
que es oración de frescos abrazos del cosmos,
una Odisea libre, desfragmentada, metamórfica.
Puerta encajada en el destino que transfigura
al ser nuevo, dualidad de un regreso a la realidad.
* * * * * * *
luzyabsenta
umbral donde se encuentran los hilos más suntuosos de la experiencia sutil. Gracias.
PUERTA ENCAJADA EN EL DESTINO
Sólo entre lo indefinible,
discreto entre las inflexiones
quiero perpetuar la duplicación de los movimientos.
Hay un lugar que se ajusta en la distancia del destino,
allí las puertas encajan en cintas de islas enramadas,
es el viento que siento tras los espejos cansados,
viaje a ese agujero de los simétricos octógonos
donde los rostros apacibles son secretos sellados.
Llego vertido a ese espacio entre pasado y futuro,
donde el hombre se siente ermitaño de lunas,
expuesto a velocidad de penumbras horizontales
que dejan sentir la aceleración de las hojas crecidas;
el cuerpo ingrávido, arrodillado y abandonado a su carga
mientras se libera el flujo de las lluvias brillantes
que hacen sentir el sabor de las memorias gastadas.
Puntos que explosionan en espumas de burbujas;
invertir el paso para sobrevivir en el rescate del tiempo,
giro de pendientes donde las constelaciones son sigmas
clavos que generan sueños de deformadas ideas.
Mientras, el mundo huye de la imaginación y todo
se convierte en el ojo de la cara de un velo enlutado.
Aún oigo resonar la tentación de las agotaciones,
mientras las islas desnudas son los puntos de altura,
el camino que por momentos se vierte a mis pies,
el paisaje de las compañías sedantes, la naturaleza.
Beber a sorbos los colores de estos ciclos
son impulso de creación entre los caminos
que desbordan el propio límite del cuerpo,
sustancia que acompaña a los espejos cansados,
génesis de la raíz de los árboles en circulación,
epidermis de franjas, horarios y heridas rasgadas
que vierten lágrimas sobre la belleza sustancial.
Mientras el alma, con su naturaleza interior,
busca la recitación y el reposo de una fuente
que es oración de frescos abrazos del cosmos,
una Odisea libre, desfragmentada, metamórfica.
Puerta encajada en el destino que transfigura
al ser nuevo, dualidad de un regreso a la realidad.
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luzyabsenta