Martín Renán
Poeta adicto al portal
Centinela, a mitad de un suicidio;
en tus manos
una soga se corona
de espinas
y un poco de salvación.
¡Dame tu mejor sonrisa y otra vez miente!
(Si demoras un poco)
Todas las tazas de café tienen zoom
en horas de vigilia.
No,
la oración de anoche
ha sido en vano;
de nada sirve haberte perdonado.
Centinela, eres el periódico de otro día
confundido en el lenguaje,
de los buenos días,
las buenas tardes
y de las buenas noches.
Quemarás las nubes de octubre.
Entre bastidores y la bitácora
juraremos en vano, a nosotros mismos,
maldiciendo,
y más veces, maldiciendo:
rezo a rezo, del idioma nuestro.
Centinela.
Eres de cerca la parábola de Babel.
en tus manos
una soga se corona
de espinas
y un poco de salvación.
¡Dame tu mejor sonrisa y otra vez miente!
(Si demoras un poco)
Todas las tazas de café tienen zoom
en horas de vigilia.
No,
la oración de anoche
ha sido en vano;
de nada sirve haberte perdonado.
Centinela, eres el periódico de otro día
confundido en el lenguaje,
de los buenos días,
las buenas tardes
y de las buenas noches.
Quemarás las nubes de octubre.
Entre bastidores y la bitácora
juraremos en vano, a nosotros mismos,
maldiciendo,
y más veces, maldiciendo:
rezo a rezo, del idioma nuestro.
Centinela.
Eres de cerca la parábola de Babel.