WHICHAN
Poeta recién llegado
El acero se hundió silencioso,
el aliento se apago trémolo.
Me subyugó el reflejo de mi rostro
en el espejo de esas pupilas muertas.
Nos es ni parecida a un sentimiento
ese sensación de poder siniestro,
simplemente es mi cerebro infame
deleitándose ante ese cuerpo muerto.
Hoy cautivo de la humanidad
vivo en mi memoria,
A mi mazmorra asoman temerosos,
aquellos eruditos estudiosos de la mente.
Ellos buscan algún motivo,
atisban el horror causa de mi pasión,
que es la pureza de matar, sin mas propósito;
que la propia fascinación de la muerte.
el aliento se apago trémolo.
Me subyugó el reflejo de mi rostro
en el espejo de esas pupilas muertas.
Nos es ni parecida a un sentimiento
ese sensación de poder siniestro,
simplemente es mi cerebro infame
deleitándose ante ese cuerpo muerto.
Hoy cautivo de la humanidad
vivo en mi memoria,
A mi mazmorra asoman temerosos,
aquellos eruditos estudiosos de la mente.
Ellos buscan algún motivo,
atisban el horror causa de mi pasión,
que es la pureza de matar, sin mas propósito;
que la propia fascinación de la muerte.
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